20 mayo, 2026
Para chamos y no tan chamos…

¿Dónde están los reales de los salarios?, “se pregunta la gente”, ¿cómo es posible que un país petrolero y saturado de riquezas tenga a la mayoría de su población en la pobreza? ¿Qué clase de políticos debe existir en un país rico para que haya una debacle económica como la vivida por Venezuela? ¡Esto es imperdonable! Todos deberían pagar por eso.

Palabras más, palabras menos, esas han sido frases frecuentemente escuchadas por cualquiera de nosotros en algún espacio público. La indignación de la gente tiene asidero real; venían de vivir una de las mejores épocas económicas del país en su historia, alcanzando hitos importantes como el reconocimiento del mejor salario de América Latina en 2008 y una serie de beneficios sociales que hacían de Venezuela un país atractivo para los migrantes de América Latina.

Pero todo esto sucedía en medio de la titánica disputa mundial por asegurarse los recursos estratégicos que hacen de las empresas transnacionales un modelo de prosperidad capitalista. Acceder al petróleo, al oro, al gas y a las riquezas determinantes de cualquier país sin restricciones ha sido y es el centro de la confrontación de las multinacionales y sus gobiernos sumisos. Golpes de Estado, magnicidios, revoluciones de colores, guerras civiles inducidas e invasiones son métodos aceptados por esa élite para cumplir con sus objetivos.

Pocos entienden lo que ha pasado, quizás nunca lo entenderán porque no quieren hacerlo. La mayoría de los chamos que hoy consumen redes sociales me tildarán de maldito chavista y otros que no son tan carajitos, pero han sido imbuidos por la vorágine de los medios, redes, youtubers, influencers, tiktokers y toda esa fauna de generadores de contenido, también serán propensos a multiplicar el odio que les ha sido inoculado sin que sean conscientes de ello.

Todo es parte de un fenómeno propio de la época que vivimos: todos creen estar muy informados y se molestan si les demuestras lo contrario. Pero las cifras son irrebatibles: Venezuela perdió más de 642 mil millones de dólares en siete años, entre 2013 y 2020, por efecto de las llamadas sanciones de EEUU. Casi diez veces el presupuesto anual de toda América Central. Allí están los reales de sus salarios y de su calidad de vida perdida, aunque sea más sencillo creer en influencers asalariados para contaminarles la mente.

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