¡Urge cambiar el modo de vida! Parte I
¿Cómo ordenar y priorizar lo urgente?, ¿cómo atender y mitigar el impacto de lo emergente? y ¿cómo mejorar y dar respuesta al día a día? Todo, en medio de un orden y un caos que se alternan como escenario.
Es como mucho con demasiado, hablando popularmente.
Se habla de las burbujas en el sector financiero, como la generada por la sobrevaloración de determinados activos financieros atrayendo la atención y participación de los inversionistas, disparando los precios más allá del desempeño real del activo subyacente o de la economía relacionada de la empresa o el país de que se trate, cuando se desinfla o estalla la burbuja se dice que lo real terminó alcanzándola, este evento ocurre inesperadamente con terribles consecuencias.
Bueno, resulta ser que también hay burbujas de realidad, son las que la humanidad construye a través de sus estructuras físicas y mentales, de su ciencia aplicada y tecnología, de sus ideologías, de sus ciudades, de su cultura, donde se promete orden, certeza y seguridad. Éstas también estallan, pero las consecuencias son vitales.
En esta oportunidad, la reflexión tratará algunas de estas situaciones que ponen en evidencia las fisuras de estas burbujas de realidad.
“¡No hay cama pa’ tanta gente!”
Suele decir un refrán popular para avisar que algún recurso no alcanza para satisfacer la demanda; así se encuentra hoy la población mundial en cuanto a la suficiencia de recursos naturales para sustentar y soportar el modo de vida que lleva, la humanidad va directo al abismo.
Los “Ídolos con pies de barro”, siempre son vulnerables
El ser humano con su capacidad de transformación y adaptación frente a las circunstancias y su entorno sigue siendo débil e indefenso. Una crisis, una contingencia, una catástrofe natural, una sequía prolongada, fuertes lluvias, huracanes e inundaciones, incendios forestales, una pandemia, entre tantos otros eventos naturales donde la incertidumbre y caos imperan se lo recuerdan cada vez con mayor elocuencia, sin embargo, pasado el evento éste retoma sus prácticas, vuelve a sus patrones, hábitos y creencias. Más grave aún, a veces su conducta y negacionismo tributa al próximo evento caótico.
Lo que sorprende es que muchos de los riesgos son causados por su modo de vida, ya han sido estudiados, se han encendido las alarmas y se han hecho las advertencias.
Sus ídolos -ideologías y dioses terrenales- son ídolos de pies de barro, imponentes, pero siempre falibles. No importa si se basan en una religión, la ciencia o la filosofía, son actos de fe.
Son explicaciones existenciales que busca el ser humano para poder aceptar los absurdos de la vida.
Riesgos
Se presenta una lista de varios riesgos globales que ya se conocen parcialmente, se sabe el qué son pero no el cuándo ocurrirán:
Sobregirados con el planeta, más demanda que oferta
La huella ecológica y la biocapacidad son dos indicadores que miden qué tan rápido acabamos los recursos y generamos residuos – especialmente dióxido de carbono – comparado con la rapidez con la que la naturaleza absorbe esos residuos y genera nuevos recursos, respectivamente.
Ambos se expresan en hectáreas globales (gha), comparables con la productividad promedio del mundo.
Hay dos formas muy ilustrativas de medir esta relación de intercambio de valor: como déficit y superávit, propios del país, de la región o del mundo; y en base a la necesidad del número de planetas tierras requeridos al generalizar, a nivel mundial, la huella ecológica de un país, es decir, aplicar el mismo patrón de vida a toda la población mundial.
.-La biocapacidad del mundo es de 12,2 mil millones gha (hectáreas globales), que con una población de 8,2 millardos equivale a una biocapacidad global de 1,48 gha/por persona. La demanda o huella ecológica es de 21,7 mil millones de gha (datos 2025), lo cual equivale a 1,8 veces la biocapacidad global, osea, el mundo está en números rojos, necesita casi otro planeta tierra. (Earth Over Shoot Day 2026)
.-La lista de países con excedentes de biocapacidad, es decir superávit, está compuesta por 32 países, 7 de los cuales son de la América de Acá, por orden descendente: Bolivia con 397%, Paraguay con 269% Brasil con 237%, Argentina con 75%, Colombia con 64%, Perú con 49%, Venezuela con 46%. El Congo lidera está clasificación con 638% de biocapacidad.(Footprint Network)
.-La lista de países deficitarios está compuesta por 94 países que no pueden cubrir su demanda anual de recursos naturales renovables, el más deficitario es Israel con -1.900%, 11 países son de la región de la América de Acá, resaltan México con un -120% de déficit y Barbados con -1.400%. China y Estados Unidos son deficitarios con -92% y -350%, respectivamente. Dos gatos que cazan ratones!.(Ibíd)
.-Por otro lado, si se generaliza el modo de vida de Qatar en todos los países del mundo se necesitan 10 planetas tierras para satisfacer esta demanda, si fuera el modo de vida de Estados Unidos serían 5,5, el de Chile 2,9, el de China 2,5, y la lista de 78 países sigue.(Earth Over Shoot Day 2026). O sea, no es solo inviable el “Sueño Americano” sino hasta el de una vida modesta como la de Guatemala.
.-Solo trece países tienen una huella ecológica por persona menor que la biocapacidad por persona del mundo y son, de menor a mayor: Bangladesh, Nigeria, Nepal, Etiopía, Kenya, Tanzania, Costa de Marfil, India, Sri Lanka, Egipto, Jordania, Filipinas y Senegal (Ibíd).
Si quiere saber de cuánto es su huella ecológica y, de generalizarse mundialmente un consumo como el suyo, cuántos planetas tierra harían falta acceda a este enlace aquí.
Ni estrés, ni crisis sino bancarrota hídrica
Una distinción que denota daños irreversibles, empleando la figura del balance general es equivalente a decir que los ingresos de agua y los ahorros de agua son menores que los egresos de aguas, estructuralmente hablando. Esa es la situación con respecto al agua en la que está el mundo, según el informe “Bancarrota Hídrica Global, Viviendo más allá de nuestros recursos hidrológicos en la era posterior a la crisis”, (26-1-2026, UNU-INWEH, Richmond Hill, Canadá).
“Este informe revela una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus posibilidades hidrológicas, y muchos sistemas hídricos críticos ya están en bancarrota”, dijo Kaveh Madani, director del Instituto para el Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) y autor principal del informe. Los aspectos más resaltantes del informe son:
.- Alrededor de 2200 millones de personas aún carecen de agua potable gestionada de forma segura, 3500 millones carecen de saneamiento gestionado de forma segura y cerca de 4000 millones sufren una grave escasez de agua durante al menos un mes al año.
.-Un número creciente de ríos importantes ya no llegan al mar o su caudal disminuye por debajo de los niveles ambientales necesarios durante gran parte del año.
.-Más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde principios de la década de 1990, lo que afecta cerca de una cuarta parte de la población mundial que depende directamente de ellos para su seguridad hídrica.
.-Los humedales han sido liquidados a nivel continental. En las pasadas 5 décadas se han perdido 410 millones de hectáreas de humedales. Los servicios que prestan estos ecosistemas son regulación del clima y del agua, sumideros de carbono altamente eficientes, proveen agua dulce para el consumo humano y actividades agrícolas, son el hogar temporal o permanente de una inmensa variedad de flora y fauna.
.-El agotamiento de las aguas subterráneas y el hundimiento del terreno son fenómenos generalizados y, a menudo, irreversibles.
.-Las zonas agrícolas más céntricas están agotando sus recursos hídricos. El 70% de la extracción mundial de agua dulce se destina a la agricultura. Alrededor de 3.000 millones de personas y más de la mitad de la producción mundial de alimentos se encuentran en zonas donde el almacenamiento total de agua ya está disminuyendo o es inestable.
.-Más de la mitad de las tierras agrícolas del mundo están ahora degradadas de forma moderada o grave, lo que reduce la retención de humedad del suelo y empuja a las zonas áridas hacia la desertificación.
.-En 2022-2023, más de 1.800 millones de personas vivían en condiciones de sequía.
.-En muchas cuencas, la contaminación se debe a aguas residuales sin tratar o tratadas de forma inadecuada. Las aguas residuales procedentes de la escorrentía agrícola, los efluentes industriales y mineros, y la salinización hacen que una proporción cada vez mayor del agua ya no sea segura ni económicamente viable para el consumo, la producción de alimentos o los ecosistemas.
Abruma está grave situación y estos temas están ausentes de la opinión pública y de la deliberación política de los países del mundo, es como si no fuera importante. ¿Alguien pudiera pensar en la viabilidad y sostenibilidad de la transformación digital o en la inteligencia artificial con semejante porvenir?
Esta reflexión continuará en la siguiente entrega.
