13 julio, 2026

Un agente del ICE dispara y mata a un migrante colombiano desarmado

Un agente del ICE dispara y mata a un migrante colombiano desarmado

Un agente federal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) asesinó este lunes a un joven colombiano de 26 años en la ciudad de Biddeford, Maine, marcando un nuevo y trágico episodio de violencia en operativos migratorios. El incidente ocurrió durante una operación de ejecución, bajo un clima de creciente tensión por el endurecimiento de las políticas migratorias, registró el New York Times.

Según reportes, el joven, quien contaba con autorización legal para trabajar en Estados Unidos, perdió la vida tras recibir disparos mientras se encontraba en el interior de su vehículo. Aunque la versión oficial, respaldada por la Fiscalía General de Maine, sostiene que el agente actuó en «defensa propia» argumentando que el sujeto intentó huir en su vehículo hacia el oficial, esta narrativa ha sido cuestionada por organizaciones de derechos humanos.

La Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Maine y la organización Presente! Maine han expresado su indignación ante lo que califican como un acto injustificable, exigiendo que la muerte del joven no sea tratada como un suceso rutinario o inevitable.

Un patrón letal de actuación bajo la administración actual

Este suceso constituye el segundo tiroteo mortal protagonizado por agentes del ICE en el transcurso de apenas una semana. Hace apenas unos días, el 7 de julio, Lorenzo Salgado Araujo, un trabajador de la construcción mexicano con más de 30 años de residencia en Estados Unidos, fue asesinado a tiros en Houston, Texas, por agentes federales que, según se reveló posteriormente, habrían confundido su vehículo durante una redada.

En el caso de Salgado Araujo, las autoridades federales también alegaron defensa propia, afirmando que el migrante intentó atropellar a los oficiales. Sin embargo, la opacidad rodea ambos incidentes, ya que en ninguno de los dos casos los agentes portaban cámaras corporales que permitieran verificar las circunstancias reales de los disparos. Estos eventos evidencian lo que defensores de migrantes denominan un patrón de actuación peligroso, exacerbado por órdenes gubernamentales que priorizan la confrontación y la detención agresiva por encima de los derechos humanos y la seguridad de las personas.

La creciente lista de muertes vinculadas a operativos o bajo custodia del ICE —que ya supera la docena en lo que va de 2026— ha encendido las alarmas a nivel internacional. Voces políticas y activistas han comenzado a exigir la retirada del ICE de las comunidades, denunciando que la retórica actual ha deshumanizado la labor migratoria, convirtiendo las calles en escenarios de una violencia letal que afecta principalmente a familias trabajadoras.

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