4 junio, 2026

Tarek William Saab encabezó homenaje de la Gran Misión Viva Venezuela a Fruto Vivas

Tarek William Saab encabezó homenaje de la Gran Misión Viva Venezuela a Fruto Vivas

En el marco de la programación de la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida, el poeta Tarek William Saab promovió un conversatorio sobre arquitectura popular venezolana en homenaje a Fruto Vivas que se llevó a cabo en el Museo Nacional de Arquitectura, ubicado en Caracas.

Domingo Acosta (Premio Nacional de Arquitectura 2024); Zuleiva Vivas (rectora de la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas); Héctor Vivas (integrante de la Fundación Pueblo a Pueblo) y Alejandro López (director general del Museo Nacional de Arquitectura), disertaron sobre la obra de este arquitecto y artista venezolano.

La actividad también contó con la presencia de estudiantes de Arquitectura y docentes y fue organizada por la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida junto al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, el cual estuvo representado por la viceministra Mary Peryam .

El poeta Saab expresó que Fruto Vivas fue el motor más simbólico y original de una arquitectura que nació y fue recreada en base a la multiplicidad del patrimonio nacional y que, por su originalidad, debe seguir difundiéndose entre las nuevas generaciones.

Por su parte, Domingo Acosta (Premio Nacional de Arquitectura 2024), discípulo y colega de Fruto Vivas, destacó las tres grandes vertientes de su legado, el pensamiento ecológico, la innovación tecnológica y el compromiso social. Asimismo, refirió sobre Vivas que: «un maestro es alguien que nos ayuda a imaginar un futuro posible y que ese futuro puede ser un mundo mejor y eso es lo que hizo Fruto durante su vida».

Igualmente intervino Zuleiva Vivas (rectora de la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas e hija del maestro), expresó que buena parte de la obra de su padre se inspiró en la observación y el aprendizaje de la naturaleza; así como del pueblo constructor.

Héctor Vivas, sobrino del maestro Fruto, destacó su faceta como perseguido político que debió trabajar en la clandestinidad y como hombre de acción que participaba activamente como un trabajador más en cada una de sus obras.

Para cerrar el evento Alejandro López, director general del Museo Nacional de Arquitectura, propuso una serie de actividades para fortalecer el rescate de la obra y pensamiento de Fruto Vivas, junto a otros trascendentales arquitectos que trabajaron por una arquitectura ajustada al país y sus necesidades.

Fruto Vivas (1928–2022) es considerado uno de los arquitectos venezolanos más visionarios del siglo XX y un precursor de la arquitectura ecológica en el país.

José Fructuoso Vivas Vivas, conocido mundialmente como Fruto Vivas, fue uno de los arquitectos más influyentes y visionarios de la historia contemporánea de Venezuela. Nacido en La Grita, estado Táchira, en 1928, se graduó de la Universidad Central de Venezuela en 1956. Desde sus inicios profesionales, destacó por romper con los moldes tradicionales de la arquitectura, orientando sus esfuerzos hacia la creación de estructuras que dialogaran armónicamente con la naturaleza, el clima tropical y las necesidades del entorno social.

Su filosofía de diseño se sintetizó bajo el concepto de las «estructuras de la naturaleza» y los «árboles para vivir». Vivas argumentaba que la arquitectura debía imitar el comportamiento orgánico de las plantas y el relieve para maximizar la luz, la ventilación natural y la eficiencia de los materiales. Esta visión ecológica y precursora de la arquitectura sustentable lo llevó a desarrollar técnicas innovadoras en el uso de membranas, tensoestructuras y sistemas prefabricados de bajo costo.

Su obra cumbre y de mayor proyección internacional fue el Pabellón de Venezuela para la Expo Mundial de Hannover 2000, conocido popularmente como la Flor de Hannover. Esta monumental estructura, inspirada en una orquídea, contaba con un sistema de pétalos móviles que se abrían y cerraban según las condiciones climáticas. Tras el evento global, la edificación fue trasladada a Barquisimeto, estado Lara, donde permanece como Monumento Nacional y epicentro cultural.

Además de sus grandes hitos iconográficos, como el Club Táchira en Caracas o la Iglesia del Santo Redentor en San Cristóbal, Fruto Vivas dedicó gran parte de su vida al diseño de soluciones habitacionales populares. Su profundo compromiso social lo impulsó a crear manuales de autoconstrucción y proyectos de vivienda colectiva accesible, defendiendo siempre el derecho de las familias de bajos recursos a habitar espacios dignos, funcionales, ventilados y estéticamente armónicos.

Reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela en 1987 y con un doctorado honoris causa de la Universidad Central de Venezuela, Vivas se mantuvo activo como docente, conferencista y pensador crítico hasta sus últimos días. Tras su fallecimiento en Caracas en agosto de 2022, a los 94 años, dejó un legado imborrable que transformó la identidad urbana nacional y consolidó una escuela de pensamiento donde la arquitectura es, ante todo, una herramienta para la felicidad humana y el respeto ambiental.

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