23 julio, 2026
Cantar a los 93 años

Bolívar construyó e impulsó un modelo histórico social ambientalista, fundamentado en el respeto a los derechos de la Madre Tierra y del vivir bien de nuestro pueblo. En 1829, la Imprenta de León Amarita y Rebentú en Madrid publicó el libro Recuerdos sobre la rebelión de Caracas de José Domingo Díaz, médico, periodista y ferviente defensor de la Corona española durante la guerra de independencia hispanoamericana. El texto es una memoria histórica escrita desde el exilio que critica duramente a los líderes patriotas —especialmente a Simón Bolívar— y defiende los privilegios provinciales del orden colonial frente a la “anarquía” republicana.

La frase “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, atribuida a Simón Bolívar, fue escrita por José Domingo Díaz en el libro mencionado. La intención era acusarlo de herejía y ateísmo en su lucha ideológica contra los independentistas. Esa frase se opone al hombre que el 19 de diciembre de 1825 decreta en Chuquisaca que “se emprenda una plantación reglada a costa del Estado, hasta el número de un millón de árboles”.

Tulio Febres Cordero, en el ensayo breve Valor a toda prueba, nos remonta al domingo 25 de mayo de 1828: “La iglesia de Bucaramanga fue testigo de un suceso poco conocido en la historia”. Tal hecho se trataba de la multitud perpleja al ver al Libertador Simón Bolívar en misa. Peru de Lacroix en el Diario de Bucaramanga nos cuenta: “Un bullicio espantoso se armó en el templo y todo el populacho se precipitó hacia la puerta para salir, creyendo que el motivo del desorden era un temblor. Desde el coro vimos el tumulto sin conocer su causa, y creímos igualmente que la tierra había temblado, lo que nos hizo espontáneamente correr hacia la escalera; pero, viendo que el Libertador no se había movido y quedaba quieto en su lugar, volvimos a ponernos a su lado”.

Como las fuentes nos señalan, Bolívar vivió los terremotos de 1812 y 1825. El devastador terremoto del 26 de marzo de 1812 en Venezuela ocurrió a las 4:37 pm y dejó entre 15000 y 20000 fallecidos. Destruyó por completo ciudades como Caracas, La Guaira, Barquisimeto, San Felipe y Mérida; y provocó el colapso de gran parte de la infraestructura militar y religiosa en la zona independentista. En esos momentos aciagos, el Libertador Simón Bolívar sabía que nunca faltarían los enemigos de la emancipación de los pueblos como José Domingo Díaz, que siempre tratan de aprovechar coyunturas para difamar la gesta independentista, restaurar modelos políticos hegemónicos y acabar con la mayor suma de felicidad posible, seguridad social y estabilidad política de la Patria.

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