5 agosto, 2026

Reflexión, organización y vida – Últimas Noticias

Reflexión, organización y vida - Últimas Noticias

El pueblo venezolano, a partir de la llegada de los invasores españoles y europeos, nunca estuvo en calma; 300 años de colonización no fueron un paraíso, siempre existió la insurgencia. Rebeliones de indios, negros y demás gente del pueblo o las resistencias silenciosas con grandes sacrificios. Todas esas manifestaciones populares requirieron planificación y entroncaron a principios de siglo XIX con la revolución independentista.

La insurgencia no ha cesado; han cambiado las formas de opresión y también las de resistencia. Pero a nadie en su sano juicio se le puede ocurrir que un pueblo actúa como un huracán o un terremoto, a menos que se diga como un símil literario; detrás de las acciones populares hay planificación, pensamiento y reflexión.

En esa continuidad histórica de la insurgencia, ha habido momentos de paz social, en los que el pueblo y sus líderes han logrado unos objetivos estructurales de acuerdo al proyecto social. O las élites han pactado y reprimen la rebeldía, no solo con métodos brutales, sino con ese sustrato ideológico que es la mentalidad colonizada de desprecio hacia el pueblo y la identificación de este con quienes le desprecian.

La Revolución Bolivariana ha producido un despertar de la conciencia tanto del pueblo como de su liderazgo, y esa mentalidad sufre cambios, aunque siempre esté al acecho.

El ataque de los Estados Unidos ha producido una situación inédita en un momento de debilidad estructural de la Patria inducida por las medidas coercitivas unilaterales. Más de una década de resistencia y deterioro de las condiciones de vida, una emigración inédita, una corrupción descarada (tanto de la oposición como de funcionarios del gobierno), una pandemia, agentes políticos provocando desestabilización, poderes paralelos, guerra mediática, solicitudes apátridas de invasión y, para colmo, un doble terremoto nos pone en emergencia nacional.

Es un momento para reflexionar, no para seguir arrebatos de “revolucionarios puros” que desde sus sillas de gamer o sus bibliotecas se desgarran las vestiduras. La crítica es necesaria, sobre todo si concebimos el pensamiento crítico como aquel que se sitúa en el lugar de los oprimidos y en el momento del peligro.

Para recuperar la soberanía y retomar el proyecto popular, debemos profundizar la reflexión y la organización colectiva. Para esto tenemos que vivir, superar la sobrevivencia. Esto tiene que ser la prioridad de la dirigencia.

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