Perdónalos señor… – Últimas Noticias
Es una de las frases más conocidas de la historia, adjudicada a Jesús de Nazaret en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, según el evangelio de Lucas 23:34. Representa un mensaje universal sobre la misericordia, la compasión y la capacidad de dejar ir el resentimiento incluso ante las ofensas más graves.
Podría aplicarse perfectamente para quienes la política no es su fuerte. En la medida en que avanza el perfeccionamiento de los algoritmos, los rastreos de búsqueda y la sumatoria de reacciones, comentarios y “me gusta” en las redes sociales, las personas se hacen más vulnerables a la inmensa capacidad de manipulación de la derecha.
Lo más triste de esta historia es que quienes se convierten en víctimas de esta vorágine comunicacional sienten que están ejerciendo la libertad en su máxima expresión.
Es una paradoja propia de quienes han hecho de la ausencia de lectura un deporte que los lleva de manera inimaginable a su autodestrucción. ¿Cuántas lágrimas brotarán de los ojos de las madres desconcertadas ante las barbaridades de los gobiernos de derecha que llegan al poder impulsados por un caudal de votos de gente pobre?
El fenómeno recorre el mundo, mientras más payasos son los candidatos de la extrema derecha, mientras chabacanos, estridentes, groseros, sin escrúpulos y amenazantes, mayor es el número de pobres que los siguen.
Los jóvenes encabezan la lista de los seducidos por estos engendros electorales, con algunas excepciones. Son los más chicos los que deciden comprar esas ofertas hechas por personajes fantásticos que con una sinceridad que roza la crueldad, les prometen arrebatarles la educación gratuita, quitarles los subsidios y acabar con la “holgazanería” de quienes se dedican a estudiar.
Mano dura, de frente contra los delincuentes, vamos a poner orden, son algunos de los vulgares lemas esgrimidos por los gendarmes de la derecha extremista.
Casualmente, siempre luchan contra entes violentos a los cuales sus medios les han dado un gran prestigio maligno, otorgándoles unas dimensiones de amenaza a la sociedad entera y el mundo.
Ni por casualidad estos superlíderes deciden enfrentar con la misma rudeza a la pobreza y sus causas. Ni por error escogen como adversario a la desigualdad económica, es un cuento hecho para distraídos. ¡¡¡Perdónalos señor!!!
