Los postinúos – Últimas Noticias
Hay una figura que nos recorre desde los dictamos de la realeza sin ser ni siquiera virreinato. Quizás por eso imitábamos tan mal a los que nos daban letra, o nos enseñaban comportamiento, aquí en la provincia de Venezuela, de capitanes generales y algún que otro conde de sopetón. Así es que el quid pro quo de nuestro gran feudo provinciano se fue haciendo de caudillos, que en su patriarcado configuraron ese prospecto cultural del coloniaje venezolano que es darse postín.
Por eso muy pocos como Simón Bolívar fueron capaces antes de declarar nuestra independencia de lanzar aquella frase demoledora y contundente: es que acaso 300 años no bastan. El último sentido del oxímoron está construido desde la visión de la cripta y el fantasma transgeneracional. Fantasma que nos persigue y aparece hasta en los espejismos del sueño americano. En tiempos del feudo, el postinúo era considerado el más sabio y el mejor colonizado.
Hasta en la Jean Marie Farina. Que ahora inspira a madamas también. En el patio trasero, el loco, un hermano del postinúo, que además todos consideraban desvariado, desquiciado, amarrado al palo en vez de ponerle camisa de fuerza. Cosa acostumbrada después cuando nos convertimos en conductistas y nombramos en su honor un barrio populoso de nuestra Caracas.
El Manicomio. Decía entre otras cosas: es que la vida es un afán y una tragedia. Simón Bolívar se afanó y tuvo que hacerlo al reconocerse finalmente pueblo en el paso de los Andes, ante aquellos lanceros de montura a caballo en alpargatas y con tasajo de carne bajo la silla.
Así dos siglos han pasado con los postinúos medrando en el neopositivismo meritocrático, tan de moda con Guzmán Blanco y después en La Cosiata con Páez enamorado de Barbarita en su espejismo neoyorkino.
El Caracazo inventó La Peste, donde yacen los héroes anónimos de nuestra Quinta República. Chávez hecho pueblo en Bolívar. Otra cosa es verdad. Esa dependencia del excremento del diablo transformado en oro negro, del maná que invita a esta última guerra mundial nos perturba.
En los escombros del doblete sísmico inducido nuestro ser venezolano resurge soberanía, en memoria de otros que allí yacen. Nuestra regeneración. Simón le dijo a Simón: despejar la misteriosa incógnita del hombre en libertad.
