5 agosto, 2026
La fatalidad definitiva - Últimas Noticias

Un capítulo que arde de la más grande preocupación humana lo escribió Noam Chomsky en su obra “Estados fallidos”. Arriesgarse a la fatalidad definitiva es el tema y está en el orden del día de la actualidad política internacional y la supervivencia del planeta ante el riesgo de la destrucción nuclear, que no es algo abstracto, tal como lo advirtieron Bertrand Russell y Albert Einstein allá por julio de 1955 en aquel llamamiento a los habitantes del mundo con la misma alternativa de hoy: “descarnada, espantosa e ineludible”. ¿Pondremos fin a la raza humana, o renunciará la humanidad a la guerra?”.

En la actualidad, puntos de tensión como el Medio Oriente nos retrotraen a la crisis de los misiles de Cuba en 1962, cuando nos acercó a un paso de la guerra nuclear. Cuenta Chomsky de una conferencia realizada en La Habana en 2002 por el asesor de Kennedy, Arthur Schlesinger, el cual describe esa crisis como “el momento más peligroso de la historia humana”. De igual forma, nos dice Chomsky que en 2005 Robert McNamara, quien fue secretario de Defensa de Kennedy, hizo una advertencia de apocalipsis pronto, calificando la política de armas nucleares de Estados Unidos como inmoral, ilegal, militarmente innecesaria y atrozmente peligrosa.

Hoy, como en 1962, estamos en riesgo de una destrucción nuclear, pero con más posibilidades por tantos escenarios que pudieran presentarse, al margen de la irracionalidad de quien pretenda un ataque nuclear, como el caso de ser víctima la humanidad de un lanzamiento nuclear por accidente. En fin, tomando en cuenta el peligro de eso que llaman “bomba sucia”, o un ataque nuclear de terroristas, lo cierto es que el riesgo a la fatalidad definitiva acompaña hoy en día la vida de hombres y mujeres de este planeta. Estas cosas no son ficticias y en toda su verdad y crudeza las describe Chomsky, como cuando se refiere a la idea de militarización del espacio exterior en el gobierno de Clinton, ampliada por Bush, o dominio de la dimensión espacial de las operaciones militares porque EEUU tiene derecho a recurrir al uso unilateral del poder militar para garantizar “el acceso sin impedimentos a mercados, suministros energéticos y recursos estratégicos claves”. Por supuesto, es la doctrina vigente y garantizada por el poder nuclear y, sin lugar a dudas, por la idea del terror nuclear que lo expande como una fatalidad hacia los pueblos y naciones no nucleares.

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