Israel convierte la sed en otra arma contra Gaza
El Gobierno de Israel está convirtiendo la sed en otra de sus armas contra el pueblo palestino. Se ha ocupado en destruir las infraestructuras, los equipos necesarios para el funcionamiento y la reparación de las instalaciones hídricas y prohibió el ingreso de combustible.
Así lo revela un informe elaborado por el Centro de Gaza para los Derechos Humanos publicado por el diario Al-Quds Libération, en el cual se denuncia el colapso casi total del sistema de agua en la franja debido a los ataques israelíes.
La organización alertó que la sed y la crisis humanitaria que azotan al enclave son principalmente el resultado de una sistemática política israelí que ataca los fundamentos de la vida civil, especialmente el referido al agua y el saneamiento. Esta situación afecta de manera casi total los servicios básicos y crea un entorno inhabitable que amenaza con la propagación de enfermedades y epidemias y empuja a la población hacia la sed y la desnutrición.
En la investigación se expone que debido a esta situación más de dos millones de palestinos están enfrentando el verano en condiciones catastróficas, con temperaturas que superan los 40 grados centígrado en sus precarias tiendas de campaña y refugios, mientras cientos de miles de familias se ven privadas de la cantidad de agua necesaria para beber y atender otras necesidades básicas.
El Centro de Gaza para los Derechos Humanos apunta en el informe que según datos documentados la cantidad de agua que recibe una persona en la franja se ha visto reducida de unos 80 litros por día antes de octubre de 2023 a entre 3 y 6 litros por día después del inicio de esta nueva escalada de la agresión del Gobierno sionista contra Palestina.
En algunas áreas, la cantidad no supera los dos litros diarios, cifras mucho menores a los estándares de emergencia establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que los ubica en 15 litros por persona diariamente.El ente señala que, según estudios de organizaciones humanitarias internacionales, más de 80% de las redes de agua y alcantarillados han sido destruidos por los bombardeos de las tropas israelíes, la mayoría de ellos de forma deliberada, mientras que más de 1.675 kilómetros de tuberías han sido inutilizados totalmente.
Además, la mayoría de las estaciones desalinizadoras, de bombeo y tratamiento han dejado de funcionar, en tanto que un gran porcentaje de la poca agua que puede bombearse se filtra debido al deterioro de las escasas redes que aún existen y la mayor parte del agua subterránea se ha vuelto no apta para el consumo debido a su alto grado de salinidad y la contaminación residual.
El centro explicó que este colapso está ligado también a la prohibición del Gobierno israelí del ingreso de combustible necesario para el funcionamiento de las bombas.
