10 junio, 2026
Horizonte de expectativa - Últimas Noticias

Hay quienes ven la historia como un oráculo, incluso se piensa que la historia puede repetirse, que quien desconoce su historia está destinado a repetirla. Según Marx, la primera vez como tragedia y la segunda como comedia. A mí me parece que si la historia enseña algo es a saber quiénes somos, cuál es nuestro origen y pertenencia, cuál ha sido nuestra trayectoria como pueblo, por qué estamos en determinada situación y cuál es nuestro horizonte de expectativa. Si nos parece que hay circunstancias históricas que se repiten, de seguro es porque no se han producido cambios estructurales y radicales que impidan la restauración de circunstancias anteriores y porque lo que estaba sucediendo, en realidad, no significaba ningún cambio profundo, ni en las estructuras materiales y menos en las mentalidades y sensibilidades colectivas, que son prisiones de larga duración y no cambian al mismo ritmo que las transformaciones políticas y económicas.

De allí que una reforma política dentro de los mismos cánones de un tipo de Estado, puede ser revertida, unas políticas dentro del mismo sistema económico, también. Pueden hacerla los mismos actores que están en el poder político o pueden hacerlo otros que le sustituyan. Incluso puede que lleguen al poder fuerzas políticas con ideologías diferentes a las anteriores y ni siquiera reformen algo. Latinoamérica ha sido ejemplo de esto los últimos 25 años, incluyendo Cuba, donde se ha producido reformas.

Nuestro gran problema es ser históricamente países dependientes. A alguien se le ocurrió que eso de la dependencia era una teoría periclitada y todo el mundo se puso a encontrar las causas internas del atraso y el subdesarrollo y todo se convirtió en un “por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”. Surgieron las recetas neoliberales que prometían el desarrollo incrementando el hambre y el desamparo de nuestros pueblos, el desarrollo endógeno, el capitalismo con rostro humano y hasta el capitalismo popular. Todavía vemos el mito del desarrollo como una posibilidad ante un sistema mundo capitalista con centros y periferias. Es el cielo prometido y siempre postergado. La revolución también. Pero eso no significa que los pueblos no tengan el derecho a luchar por una vida digna de justicia y equidad social. Cualquiera sea la circunstancia, la historia es un proceso abierto y rizomático. Sólo a los sacerdotes del tiempo se les ocurre pensar que existe una única forma de realización social.

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