14 junio, 2026

Del 11 al 19 de junio de 2026, Venezuela celebrará el centenario de Modesta Bor. La Compañía Nacional de Música y la Unearte son las organizadoras del Primer festival nacional de coros en homenaje a un ser imprescindible de nuestra música. La programación reunirá a más de 50 agrupaciones corales en Caracas y en los estados Lara, Nueva Esparta, Falcón, Mérida y Portuguesa, con actividades artísticas y formativas.

Para la música coral, Modesta Bor no es solo una compositora, una arreglista, una pedagoga; Modesta es la tierra fértil, el viento del Caribe margariteño, el arcano amazónico y la fuerza andina que transformó la voz colectiva de Venezuela. Hablar de Modesta Bor es hablar del pulso de la identidad, de la creadora que logró que el coro dejara de ser un eco europeo para convertirse en un espejo de nuestro perfil raizal. Su música es un telar donde se entrelazan de forma indisoluble el canto académico, intelectual hilvanado, y el pulso vibrante, indómito y pícaro del 5/8 costeño y del 6/8 llanero. Ella hizo que las voces corales olieran a piel guaiquerí, a mar neoespartano, a petricor y a la rítmica africana. Modesta Bor es la arquitecta del paisaje sonoro que enriquece nuestra cultura en su velero mundo. Diciembre es Modesta y viceversa, tanto, que no hay coro que no cante: “por Juan Griego y La Asunción, por La Guardia y Porlamar, ya se escuchan las parrandas que pregonan Navidad”.

Su obra es un faro de vanguardia: atrevida, disonante, comprometida, contrahegemónica. Su huella es fiel a una estética moderna que desafió los moldes tradicionales. Modesta es la voz de la palabra encarnada, es la criollísima negra Atilia, es una alquimista de la poesía, de quien tomó los versos de Andrés Eloy Blanco, Francisco Lárez Granado, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Manuel Felipe Rugeles, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Sonia Sgambatti, Julia Calzadilla, para convertirlos en carne, dándoles una dimensión sonora donde cada sílaba respira y conmueve.

Modesta es la síntesis perfecta entre el rigor técnico de Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Aram Khachaturian, la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, el conservatorio Tchaikovsky de Moscú y la espontaneidad del canto popular.

Modesta es una semilla eterna, es el cantar de muchacho de piel de noche, es la resistencia en una mañana ajena donde el hambre se despierta en las ollas vacías. Cada vez que un coro canta sus partituras, evoca el alma de un país entero que canta su propia historia y la que le es afín, con orgullo y una inmensa pasión.

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