En entornos comunes es importante la higiene
Cuando el espacio físico es reducido y las infraestructuras de servicios básicos están comprometidas, el riesgo de brotes de enfermedades infecciosas, respiratorias y gastrointestinales se multiplica exponencialmente.
En la actualidad, más de 16.000 personas se mantienen en campamentos transitorios en Venezuela tras el doble sismo, por lo que es necesario mantener rigurosas medidas de higiene en las áreas comunes, no solo como una norma de convivencia, sino como una barrera epidemiológica.
Este proceso es indispensable para evitar que una crisis natural de gran magnitud se convierta en una emergencia sanitaria incontrolable.
La acción coordinada entre las familias refugiadas, los equipos de rescate y los voluntarios es la base para construir un entorno seguro dentro de la adversidad.
Damelis Marquez, médico infectólogo, asegura que el espacio no es la limitante, sino el uso que le damos a los mismos.
El acceso al agua potable suele verse severamente interrumpido tras un sismo, lo que convierte la correcta manipulación de este recurso en el pilar fundamental de la salud comunitaria en los refugios.
“Es necesario que el agua destinada al consumo humano y a la preparación de alimentos sea tratada previamente mediante métodos accesibles, como el hervor durante al menos tres minutos o la aplicación de cloro apto para uso doméstico; sin embargo, en casos de desastres naturales eso no es fácil, por lo que es necesario al menos no tenerla almacenada”, apunta.
Detalla que los recipientes destinados al almacenamiento de agua deben mantenerse herméticamente cerrados y colocados sobre superficies elevadas, evitando el contacto directo con el suelo para prevenir la filtración de bacterias.
“Respecto a la alimentación colectiva, las cocinas de campaña o comunitarias deben estar ubicadas en zonas alejadas de los baños y de los depósitos de basura en 100%. Los utensilios de cocina deben ser lavados inmediatamente después de su uso con agua segura y jabón, y los alimentos perecederos deben consumirse a la brevedad para evitar descomposiciones que den paso a severas intoxicaciones estomacales entre la población refugiada”, explica.
Las manos, pilar fundamental
En el contexto de riesgo de contagios en refugio temporal, las manos se convierten en el principal vehículo de propagación de virus y bacterias que afectan principalmente a niños y adultos mayores.
“Activar estaciones comunitarias de lavado de manos con agua limpia y jabón, estratégicamente ubicadas cerca de los baños y las zonas de comedor, es una medida urgente que salva vidas. Un lavado efectivo debe frotar palmas, dorsos, dedos y muñecas durante al menos cuarenta segundos”, agrega la especialista.
En momentos donde el suministro de agua sea escaso, el uso de geles desinfectantes a base de alcohol es una alternativa indispensable, aunque se debe priorizar el agua y jabón para la suciedad visible.
Detalla que, de igual manera, se debe instruir a todos los espacios en la etiqueta respiratoria: cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo o un pañuelo desechable al toser o estornudar.
La ventilación constante de las carpas, salones comunitarios o polideportivos habilitados como campamentos es fundamental para dispersar los aerosoles suspendidos en el aire y disminuir la posibilidad de contagios por virus respiratorios comunes en estos asentamientos.
El manejo descontrolado de la basura y las aguas servidas en un campamento de refugiados atrae rápidamente a plagas como moscas, mosquitos, ratas y cucarachas, las cuales transmiten enfermedades endémicas de alta peligrosidad.
Organización
Para mitigar el riesgo de algún contagio en espacios comunes, deben organizar brigadas comunitarias encargadas de clasificar, recoger y aislar diariamente los desechos sólidos en contenedores debidamente tapados y alejados de los dormitorios comunes.
Asimismo, el mantenimiento y la desinfección regular de las letrinas portátiles o baños compartidos utilizando soluciones cloradas disminuye drásticamente el riesgo de epidemias de cólera o hepatitis A.
Se debe evitar a toda costa el estancamiento de aguas residuales o de lluvia en los alrededores del campamento, pues estos pozos se convierten en criaderos para el mosquito transmisor del dengue. El orden y la limpieza diaria de los espacios de descanso individuales garantizan condiciones óptimas de higiene física y de salud mental.
Medidas
- Uso y limpieza de baños. Desinfectar diariamente las letrinas o baños portátiles utilizando soluciones cloradas o desinfectantes comunes.
- Disposición de basura. Colocar los desechos sólidos en bolsas resistentes y depositarlos en contenedores con tapa alejados de las áreas de dormitorio y cocina.
- Control de plagas. Evitar el estancamiento de agua de lluvia o de lavado cerca de las carpas para impedir la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue.
- Ventilación de espacios. Mantener abiertas las ventanas o las aberturas de las carpas para permitir la circulación del aire y disminuir la carga de partículas suspendidas.
- Consumo seguro. Consumir únicamente agua embotellada, hervida (durante al menos tres minutos) o tratada con tabletas purificadoras.
