13 julio, 2026
El extraño éxito de un “poeta maldito”

En el prólogo a las obras completas de José Asunción Silva (1865-1896) editadas por la Biblioteca Ayacucho, el crítico Eduardo Camacho Guizado asoma una clave para entender la literatura colombiana: “El caso Silva resulta extraordinariamente interesante para comprender la situación de cierto tipo de intelectual en los medios dominantes latinoamericanos de fines del siglo XIX”.

Según el académico, el autor de «Nocturno» se convirtió en una leyenda de la “exquisitez de espíritu” y la “genialidad enfermiza” en un país donde la cultura y los poetas han sido históricamente un mito preciado por las clases medias y altas. Esa singularidad es extensible a toda la región.

Más de un siglo después de su épica muerte, de un disparo autoinfligido en el pecho con apenas 30 años de edad, la figura de Silva es un fenómeno sociológico que desafía el pragmatismo. ¿Cómo es posible que un “poeta maldito” sea hoy el rostro que acompaña al billete de cinco mil pesos colombianos? La respuesta parece hallarse en la profunda empatía que el imaginario colectivo mantiene hacia su infortunio.

La vida de Silva estuvo marcada por una devastación sistemática: la pérdida de cuatro de sus hermanos en diversas edades, la quiebra financiera y el trágico naufragio en las costas colombianas de toda su obra inédita cuando regresaba de cumplir labores diplomáticas en Venezuela. Esa acumulación de desdichas, sumada a su actitud de dandy aristocrático y melancólico, cimentó un arquetipo del creador latinoamericano que se entrega a la ensoñación y al delirio, desinteresado por las causas mundanas.

Pero el “éxito” atípico, que no es otro que la vigencia atemporal de un artista, le otorgó un reverdecer a Silva con la película colombiana Un poeta, dirigida por Simón Mesa Soto. El film rescata la esencia del precursor del modernismo a través de su protagonista, Ubeimar Ríos, un personaje entrañable que personifica las penurias y la incomprensión de una sociedad desconectada de las causas perdidas, como la de los rapsodas.

Quizás, la vigencia de Silva radica en que, como refleja en «Nocturno», logró amalgamar el heroísmo, la soledad y la muerte como una forma matriz del sentir nuestroamericano.

Clásico de varias generaciones

«Nocturno III», o sencillamente Nocturno como se le conoce, es su obra más citada por varias generaciones. Allí patentiza su perspectiva melancólica y sombría, propia del “malditismo” poético:

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectadas
.

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