Bello y los terremotos – Últimas Noticias
El sismo de 1812 afectó severamente el patrimonio de la familia de Andrés Bello en Venezuela e impidió los planes que el humanista tenía entonces de retornar desde Londres. Andrés Bello escribe en Londres en 1823 su Alocución a la poesía, en la que rememora el acontecimiento: “Entre las rotas cúpulas que oyeron sacros ritos ayer, torpes reptiles anidan, y en la sala que gozosos banquetes vio y amores, hoy sacude la grama del erial su infausta espiga. Pero más bella y grande resplandeces en tu desolación, ¡oh patria de héroes!, tú que, lidiando altiva en la vanguardia de la familia de Colón, le diste de fe constante no excedido ejemplo”.
El 20 de febrero de 1835, un devastador terremoto destruyó la ciudad chilena de Concepción y localidades vecinas como Talcahuano y Chillán. Bello se encontraba en Santiago, donde residía desde 1829. Bello escribió reportes y editoriales en el periódico oficial El Araucano, del cual era el principal redactor y director. Tradujo la magnitud de la tragedia y centralizó las noticias que llegaban desde el sur de Chile. Utilizó las páginas del periódico para coordinar ayudas humanitarias y articular esfuerzos destinados a la reconstrucción de las zonas afectadas, como la subasta pública de un cuadro donado por el célebre pintor Juan Mauricio Rugendas, con el fin de destinar los fondos a los damnificados.
La vida de Andrés Bello y los terremotos tienen profundas semejanzas, no por la destrucción, sino por el impacto tectónico y fundacional que tuvo y tiene en la historia y la cultura de América Latina. Los Principios de derecho de gentes (cúspide axiológica del Derecho Internacional), el Código Civil y su gramática son réplicas culturales que siguen moldeando nuestras leyes y nuestro idioma dos siglos después. Al igual que un sismo cambia la geografía, Bello redibujó el mapa del conocimiento fundando epistemes y leyes. Tras el fin del imperio español, su sabiduría civilizadora sirvió para levantar cimientos firmes sobre las ruinas de la guerra.
Sobre el terremoto de 1812, Andrés Bello le dijo a su pueblo: “y si en tu suelo desgarrado, al choque de destructivos terremotos, pudo tremolarse algún tiempo la bandera de los tiranos, en tus nobles hijos viviste inexpugnable, de los hombres y de los elementos vencedora. Renacerás, renacerás ahora; florecerán la paz y la abundancia en tus talados campos; las divinas Musas te harán favorecida estancia, y cubrirán de rosas tus ruinas”.
