23 abril, 2026
Mujer y machismo jurídico - Últimas Noticias

El machismo jurídico ha sido la más perversa barrera a la libertad de la mujer. Acerca de este tema escribió Marina Graziosi (Universitá La Sapienza di Roma) en el libro Serta In memoriam Alexandri Baratta. Dice su escrito en homenaje al autor de Criminología crítica y crítica del Derecho Penal que los escritores y los juristas abiertamente misóginos o que hayan dudado de las capacidades intelectuales femeninas no son los únicos especialmente versados en el arte de negar la libertad femenina, también los autores de retóricas y ambiguas defensas del “bello sexo”. O sea, la mujer viene siendo víctima de una cultura de la discriminación bajo un concepto de total vaguedad como el de infirmitas sexus que nadie sabe lo que es, pero que tiene el don para ser invocado cada vez que haya que limitar a la mujer en su libertad y en sus derechos.

Para comprender el problema basta recordar esos momentos del pater familias, o cuando nació la pretensión penal de hacerlas incapaces de ser plenamente imputables so pretexto de debilidad, o cuando se les excluía de los cargos públicos, o se les prohibía testificar o, sencillamente, cuando en adulterio fue severamente castigada “con el solo y explícito fin de tutelar la honorabilidad de maridos y padres”, y así tantas y vulgares discriminaciones. Pero ahora resulta que el machismo jurídico se desploma, pero queda otra mancha.

La violencia contra la mujer arrastra desde sus orígenes dos situaciones aberrantes. Por un lado, la conducta “de puertas para adentro” que atenta contra la integridad corporal y psíquica de la mujer, la paz familiar y el desarrollo de la personalidad. Es la conducta de los malos tratos en el ámbito familiar. Por otro lado, a la manera de la otra cara de la moneda, apareció históricamente el machismo jurídico, con raíces hundidas en el derecho de la antigua Roma, que ha permitido en el tiempo leyes promotoras de ese desequilibrio entre los sexos. Aún está fresca, por ejemplo en Venezuela, la norma que obligaba a la mujer a seguir al marido a cualquier lugar donde él constituía el hogar o sentaba sus caprichos. Pero todas esas normas vienen desapareciendo poco a poco y el machismo jurídico, al menos en Venezuela, cada día desaparece de los textos legales al tiempo que la mujer venezolana tiene presencia en los poderes del Estado y asume gobernabilidad. Sin embargo, persiste la violencia doméstica.



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