19 abril, 2026
Mérida: un refugio cargado de tradiciones

A pocas horas de recibir la Nochebuena, el estado de Mérida sigue conservando tradiciones y costumbres que reúnen al núcleo familiar, fomentan el compartir, la esperanza, el trabajo en equipo y la creación artística.

La elaboración de pesebres, los bazares con objetos artísticos y la práctica de un deporte extremo (las carruchas) son manifestaciones que se viven en cada rincón de la región andina en esta época del año.

Pesebres artesanales

En este sentido, Rubén Torres, coordinador regional del Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio (Iartes) clausuró el taller permanente de muñequería tradicional popular, donde 17 talentosos artesanos y artesanas merideños dieron vida con sus propias manos y corazón a 16 nacimientos llenos de singularidad.

«Los participantes fueron confeccionando los sagrados personajes: la Virgen María, San José, el Niño Jesús, los Tres Reyes Magos, la mula y el buey, creando un conjunto que respira devoción y arte popular», señaló Torres.

Destacó la esencia revolucionaria de este proyecto: “La idea no era comprar las imágenes ya hechas sino crear nosotros mismos, interpretar desde nuestra mirada la familia sagrada ese núcleo familiar que es el corazón del nacimiento. Esta es una reinterpretación a través de la muñequería tradicional que nos permite un acercamiento genuino a la visión venezolana, donde cada creador imprime su fe y su entorno”.

Por su parte, María Pineda, muñequera participante, compartió la motivación colectiva: “Elegimos el pesebre por la tradición, por la época. Es para mantener viva la llama de nuestra herencia cultural (…) es un aprendizaje permanente. La muñeca de trapo tiene infinitos detalles, y cada puntada afianza nuestro saber”.

Es una muestra que destila el alma artesanal de Venezuela y renueva con brillantez la centenaria tradición del pesebre. La exposición, ubicada en el Museo de Arte Colonial, permanecerá abierta al público de manera totalmente gratuita hasta el 7 de febrero de 2026, en horario de martes a sábado, de 9:00 am a 4:00 pm.

Asimismo, se encuentra un pesebre de piedra en la Plaza Las Heroínas, ubicado en el municipio Libertador (Mérida) que simboliza el respeto por los elementos de la naturaleza y se exhibe en los alrededores de la plaza.

Pesebres bajo la técnica de la muñequería tradicional

El Boulevard naranja es tomado por los atersanos

El bulevar denominado de los Pintores fue tomado por creativos de la ciudad, artesanos, músicos y bailarines con el Festival Naranja, en el que compartieron sus procesos de creación.

José Luis Chacón, coordinador del proyecto de Emprendimiento Creativo junto a Alejandro Gutiérrez, explicó que la muestra representa una pequeña parte de la tradición artística y que esta época es propicia para compartirla con propios y visitantes.

Chacón subrayó la intención de rescatar y revitalizar este espacio público del bulevar de Los Pintores, ubicado en el municipio Libertador (Mérida), destacando que está rodeado de edificaciones y monumentos patrimoniales valiosos para la ciudad.

Concluyó enfatizando que el objetivo principal del festival «es vivir la ciudad, vivir la cultura creativa y ver los beneficios que nos brinda», promoviendo así una apropiación ciudadana de los espacios culturales y el ecosistema emprendedor local.

Taller Permanente de Muñequería Tradicional Popular

Carruchas: tradición familiar

Diversas iniciativas ciudadanas, desde colectivos con décadas de trayectoria hasta nuevos grupos familiares, trabajan para que esta práctica no solo perdure sino que se fortalezca y se transmita a las nuevas generaciones.

Jane Trejo, integrante de la carrucha “La Naranja Mecánica” desde 2019, compartió la experiencia de este colectivo con más de cuatro décadas de historia (desde 1985). “La carrucha, más que una tradición, también ha sido un motivo en donde hemos unido a la comunidad y la familia”, afirmó Trejo, destacando el valor social y festivo de la actividad.

Con una estructura de aproximadamente 48 metros, esta carrucha tiene una capacidad para entre 120 y 130 personas.

Trejo también hizo énfasis en la participación equitativa dentro de la tradición: “Algo muy importante es aceptar el valor que cada persona tiene en la carrucha”. La carrucha se promueve a través de Instagram como @carreta.naranjamecanica.

La tradición también se nutre de nuevas incorporaciones llenas de entusiasmo. Andrés Parra, con dos años de experiencia, compartió la historia de su carrucha, “La Pantera Rosa”. “El nombre me cautivó, no sé, será de tanto verla en la televisión”, comentó entre risas sobre el peculiar nombre. “Y pues bueno, espero seguir muchos más años con esta bonita tradición”.

Para Parra, este proyecto es profundamente familiar. “Alrededor, más que todos, son mi familia, mi sobrino, mi esposa, mi hermana». Destacó la importancia cultural de la tradición: “Porque es tan importante para los merideños, ya que nos une a todos en esta fecha tan importante que es diciembre”. La carrucha “La Pantera Rosa” se puede seguir en redes sociales como Instagram y TikTok.

Por otro lado, iniciativas familiares emergen con fuerza. Gerardo Aparicio relató cómo un grupo de padres y madres cristalizó un anhelo de casi dos años, construir una carrucha para sus hijos.

“La construcción de esta carrucha obedece ya a un anhelo de hace casi 2 años. Un conjunto de papitos y mamitas queríamos organizarlo para poder fomentar en nuestros niños la tradicional carrucha en Navidad”, explicó Aparicio. “Entonces, el viernes empezamos con la idea, la iniciativa, y gracias a Dios hoy pudimos cristalizarla y estrenarla para que los niños disfruten y mantengan esa tradición del pueblo merideño”.

Los testimonios de “La Naranja Mecánica”, “La Pantera Rosa” y las nuevas iniciativas familiares reflejan un fenómeno comunitario vital. La tradición de las carruchas en Mérida se sostiene y renueva gracias al trabajo colaborativo, la inclusión, el espíritu familiar y, sobre todo, a la voluntad de transmitirla como un legado de identidad y alegría colectiva. 

Desde los grupos con larga trayectoria hasta las nuevas células familiares, los merideños trabajan unidos para que el sonido característico de las carruchas siga rodando por sus calles en cada Navidad, asegurando que el patrimonio lúdico y cultural pase de generación en generación.

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