Malos paradisiacos
Los toques de humor han sido habituales en las telenovelas. Con mucha frecuencia, los escritores incorporan simpáticos personajes que, a través de sus ocurrencias, permiten matizar las densas historias de amor, oscurecidas por los sentimientos de los villanos de turno. La fórmula sigue siendo efectiva en los países que mantienen su producción de dramáticos y en aquellos que, recientemente, se han incorporado al mercado. Pero lo de ‘Paraíso’ llegó más allá.
La escritora Vivel Nouel alcanzó un nuevo nivel al lograr que el humor se convirtiera en uno de los grandes protagonistas de su trama, junto a las actuaciones estelares de Amanda Gutiérrez y Víctor Cámara. A partir del estreno, el 13 de agosto de 1989, comprobó que el público había entendido su intención.
Entonces, lo que comenzó como un guiño se convirtió en un recurso frecuente, teniendo como soporte principal a la antagonista, Fedora Fortunato, encarnada por la actriz Belén Marrero. La convirtió en una metáfora del Coyote, a quien todo le sale mal en su deseo de cazar al Correcaminos; en el caso que ocupa, en la intención de acabar con la protagonista, para quedarse con los favores amatorios del galán de turno. Le creó situaciones chistosas originadas por la maldad.
Además, recurrió a una creativa fórmula dialogística. Cada vez que Fedora se refería a Eva Julieta (Gutiérrez), le cambiaba el nombre por Eva Bobeta, Eva Estupideta o alguna otra palabra despectiva o insultante terminada en “eta” para lograr la rima.
En contraste con la liviandad de ese personaje, Nouel creó uno de los malucos más malucos en la historia de las telenovelas venezolanas: Nicolás Feo, interpretado por el desaparecido Mariano Álvarez. De hablar pausado al estilo Vito Corleone y apoyado en un bastón como si fuera un ser desvalido, mientras maquinaba las acciones más perversas, el actor producía escalofríos con su presencia en pantalla.
Álvarez logró el mejor trabajo de su trayectoria, recibiendo reiteradas críticas positivas de la prensa y las mayores alabanzas de los televidentes, aunque la marca que dejó en la audiencia fue tan fuerte que muchos continuaron viendo rasgos del personaje en compromisos posteriores, como ocurrió cuando dio vida a José Gregorio Hernández en el unitario ‘El Siervo de Dios’.
El singular éxito de ‘Paraíso’ llevó a la decisión de los ejecutivos de Venevisión de cambiarla de horario, desplazándola de la una de la tarde a las nueve de la noche, cuando finalizó ‘Maribel’. Al lado de ‘Rubí rebelde’ y ‘Amanda Sabater’ conforma la trilogía de las telenovelas más importantes del ya lejano año 1989.
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