19 abril, 2026

Lula: “atacar Venezuela sería una catástrofe humanitaria”

Lula: “atacar Venezuela sería una catástrofe humanitaria”

En el marco de la cumbre de presidentes del Mercosur, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, realizó un enérgico llamado a la paz regional, advirtiendo que una intervención armada en Venezuela por parte de los Estados Unidos desencadenaría una «catástrofe humanitaria» sin precedentes en el hemisferio.

Con un discurso centrado en la defensa de la soberanía, Lula denunció que, tras cuatro décadas de la Guerra de las Malvinas, el continente sudamericano se enfrenta nuevamente al acoso militar de una potencia extrarregional, lo que pone a prueba los límites del derecho internacional y la estabilidad democrática de la región.

Esta advertencia se produce en un momento de máxima tensión, marcado por lo que diversos organismos internacionales califican como una escalada de agresiones por parte de Washington. Actualmente, Estados Unidos mantiene un despliegue de fuerza masiva en aguas del Caribe y el Pacífico bajo la denominada «Operación Lanza del Sur», que incluye buques de guerra, submarinos de ataque nuclear y miles de efectivos.

Para el gobierno brasileño, esta movilización militar es una afrenta directa a la proclama de América Latina y el Caribe como una «Zona de Paz», un estatus alcanzado mediante el consenso diplomático que hoy se ve amenazado por la presencia bélica extranjera.

La gravedad de la situación ha escalado al terreno jurídico internacional. Expertos de las Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos han señalado que las recientes acciones de EEUU, que han resultado en ataques letales contra embarcaciones en aguas internacionales, no solo violan la Carta de la ONU, sino que muchas de ellas califican como crímenes de guerra y ejecuciones extrajudiciales.

Estas operaciones, que han dejado decenas de víctimas mortales bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, son investigadas incluso por el Congreso estadounidense debido a presuntas órdenes de «bombardear primero y preguntar después», lo que constituye una ruptura flagrante del derecho internacional humanitario.

Ante este panorama, el presidente Lula ha reafirmado su compromiso con la diplomacia de paz y la mediación. El mandatario confirmó haber mantenido contactos telefónicos directos con sus pares de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de desactivar los detonantes de un conflicto fratricida. Lula insistió en que los desacuerdos políticos en la región no pueden resolverse mediante el uso de la fuerza operativa, sino a través de un diálogo franco y el respeto mutuo a la autodeterminación de los pueblos.

Finalmente, el líder brasileño enfatizó que la unidad del bloque regional es la única garantía para frenar las pretensiones de unilateralismo que buscan convertir al Caribe en un escenario de confrontación global. La postura de Brasil, respaldada por otras naciones del Sur Global, reafirma que la soberanía latinoamericana no es negociable y que cualquier intento de imponer una solución militar será rechazado como un precedente peligroso para el orden mundial y la seguridad colectiva.

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