Los gobernadores de los estados
Queremos referirnos a las actividades y roles de estos funcionarios según el carácter que ostentan en la Constitución Nacional, de ser los jefes del ejecutivo regional en el Estado respectivo donde ejercen el gobierno producto de la elección directa de los ciudadanos del Estado.
Ahora bien, mas allá de esas atribuciones según la Constitución se encuentran también las que le asignan leyes especificas de algunas materias y la Constitución del Estado propiamente donde es primera entidad ejecutiva.
Queremos referirnos a los mecanismos de enlace del Gobernador de estado con el Ejecutivo Nacional por medio del Presidente de la República y los ministros respectivos donde pueden formularse varias propuestas y recomendaciones, a los fines de darles mayor entidad de la que actualmente tienen.
Incluso, como se sabe, ellos se agrupan en un órgano mas de nombre que de institución, “la Asociación de Gobernadores” el canal cumple una función muy marginal y secundaria según se puede observar, por ser un órgano circunstancial, no permanente dirigido a una labor de concreción: preparar sobre todo la reunión anual que ellos efectúan.
Es rutinario observar a los gobernadores de Estado en sus viajes a la capital con la intención de “pedir” por su región ante el presidente o los ministros.
Es cierto que tienen su regulación en la Constitución Nacional y en la del Estado respectivo, pero en la practica, su fortaleza se desvanece al disponer de presupuestos normalmente deficitarios, el aumento progresivo de exigencias de servicios públicos y de alimentar una burocracia no suficientemente ordenada de acuerdo a principios administrativos.
Por supuesto que apenas hemos planteado una visión de aproximación del escenario del Gobernador de Estado, la cual ha de ser profundizado por los órganos de estudio nacional como la Procuraduría General de la República, los ministerios y los diversos institutos autónomos que operan en los Estados.
La visión de gobernadores de Estado en visita a Miraflores en función de pedir por obras no iniciadas o paralizadas a cargo del Ejecutivo Nacional es típica y constante. Este cuadro institucional debe cambiar por una revisión estructural de la relación Republica-Estado y todas sus implicaciones.
Es una exigencia urgente y compleja que debería de ser acometida por la presidencia, los ministerios y los institutos autónomos y empresas del Estado.
