Los Diablos o el triunfo del bien sobre el mal
Con información de las corresponsalías.
La festividad, que rinde honores al Santísimo Sacramento durante el Corpus Christi, que se celebra el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad, o sea, el próximo jueves 4, combina misticismo, disciplina y una profunda fe. Fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2012 y moviliza cada año a decenas de promeseros, artesanos y familias enteras.
Es una tradición de mucha fe y arraigo ancestral que representa el triunfo del bien sobre el mal, representada por los Diablos Danzantes, vencidos ante la presencia de Cristo Vivo presente en el Santísimo Sacramento. En Venezuela, la festividad se celebra en Miranda (Yare); La Guaira (Naiguatá y Tarma); Carabobo (Patanemo, San Millán, Guacara, Canoabo y Bejuma), Guárico (San Rafael de Orituco); Aragua (Ocumare, Chuao, Cata, Cuyagua y Maracay) y Cojedes (San Carlos y Tinaquillo).
Miranda.


Una de las más antiguas cofradías es la de los Diablos Danzantes de Yare con 277 años de historia. Destaca la figura del cajero o tocador de tambor, el motor rítmico que guía los pasos de los danzantes vestidos de rojo. Su continuidad depende de un relevo generacional forjado en el hogar. Aldryn Antequera, quien asume como primer cajero de la Cofradía Yarense, lidera hoy la formación de jóvenes promeseros, asegurando que el legado de maestros fallecidos, como César Tovar y Miguel Ravelo, permanezca intacto.
La Guaira.
Destacan los Danzantes de Naiguatá por sus máscaras y vestimentas, piezas únicas que se inspiran en figuras zoomorfas y elementos marinos, siguiendo técnicas transmitidas de generación en generación. La festividad inicia el miércoles con la bajada desde Cerro Colorado y los actos de penitencia frente a la iglesia San Francisco de Asís, en Naiguatá, para luego el jueves tomar las calles de este poblado llenando de color al ritmo de cascabeles, visitando los altares levantados por los vecinos de Pueblo Arrriba.
Carabobo.


La tradición se extiende por todo Carabobo, pero las más arraigadas son las de Patanemo y San Millán; pero la más antigua son los Diablitos de Guacara, fundada en 1876. Su particularidad es que combina la danza ante el Santísimo Sacramento con el baile del Sebucán y el trenzado de cintas, íconos del eje oriental carabobeño. Los Diablos de Yagua se distinguen por sus máscaras, tributo a la naturaleza. Los de Canoabo tienen un ritmo más pausado y espiritual.
Guárico.


A diferencia del resto de las cofradías de Venezuela, que se rinden al golpe seco del tambor, en San Rafael de Orituco, ejecutan una interpretación musical, al compás del cuatro y la tambora. La tradición data de 1.935 a 1.940, cuando el pionero Antonio Aular salía a danzar en Corpus Christi con máscaras inspiradas en animales.
Aragua.


Los Diablos Danzantes de Aragua se remontan al siglo XVIII. Una de las comunidades donde la tradición tiene mayor arraigo es en el sector 23 de Enero, de Maracay, donde los Diablos de Turiamo danzan al ritmo de cuatro y maraca, provistos de sus coloridos trajes y máscaras. Los de Ocumare salen a danzar a El Playón. Se purifican con un baño en el río y se visten Y salen al ritmo de cuatro y maracas. Los de Chuao danzan al ritmo del cuatro y la caja, mientras los de Cuyagua que datan de 1.773, mantiene la tradición de la danza. l
