22 abril, 2026
Los colores de Juvenal Ravelo llegan a Venecia

Son tres propuestas las que ofrece el pabellón venezolano en la 60° Bienal de Arte de Venecia, donde la fragmentación del color, lo cromático y también lo virtual están presentes, de la mano del reconocido artista Juvenal Ravelo, para que el público no sólo se deleite sino que también se incluya en la muestra, participe y se compenetre con la experiencia artística.

Sí. Lo importante, más allá de la obra, es la intervención social: que el espectador sea el protagonista. Por algo, el proyecto nacional lleva un nombre muy sencillo: Experiencia participativa. Juvenal Ravelo, que está bajo la curaduría de Edgar Ernesto González y bajo la inspección del propio maestro.

La primera oferta artística del pabellón es un mural, que forma parte del lenguaje plástico de Ravelo y que se basa en la fragmentación del color, aunque esta vez no utiliza elementos reflectantes, pues será pintado por el público.

Se trata de la participación del color, como bien explica su creador.
¿Cuál es el motivo que se pintará? El artista cuenta que se trata de la geometría que utiliza en la idea cinética para producir la ilusión óptica, “que es lo que expresa la parte de mi estilo dentro del cinetismo”.

La impresión está sobre canvas y será pintada a mano con pintura acrílica. La tela está montada en bastidores de hierro con apliques en madera.

La idea ha calado muy bien entre los asistentes, desde los más pequeños hasta los más veteranos, quienes ya han agarrado los pinceles para apoyar con sus trazos la pinta del mural.

La segunda propuesta que ofrece el pabellón criollo es la sala virtual Ambiente de activación cromática, que no es más que un módulo de inmersión arquitectural para mostrar un recorrido de los inicios del maestro Ravelo en París, cuando llegó en 1964:

“Para esa fecha empalmé estudios de Sociología del Arte en la Universidad de la Sorbona para prepararme en lo que se llama la Teoría del Arte y, al mismo tiempo, hacer investigaciones prácticas de cómo ingresar en ese mundo. Haciendo estudios hemos conseguido material, en orden cronológico, de todo el proceso de cómo me fui desarrollando hasta producir la primera obra que titulé Fragmentación de la luz y el color, que se trata de una ambientación cinética.

Por último, en la Sala Mayor del pabellón se encuentra el llamado Ambiente de activación cromática, donde —por la posición de las paredes frente a frente— el espectador se encontrará con los elementos reflectantes, que estarán al fondo de las mismas.

“Cuando esté una frente a la otra van a ocurrir tomas de reflejo de imágenes de un lado y del otro lado y, cuando se desplace el espectador, después de ver directamente las armonías que ocurren con los colores puros, tres cálidos y tres fríos (rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul y violeta), acompañados con rayas blancas, van a aparecer tres grises, blanco y negro, que van a estar pintados detrás de los tubulares. Esos se van a reflejar en estos elementos reflectantes y habrá una conjugación entre ellos”, explica detalladamente el maestro.

El recorrido en este caso es corto, pero con gran interacción, pues el visitante se encontrará con una pieza cinética a escala humana, envolvente, con cinetismo y efectos reflectivos y de profundidad, con doble imagen, desequilibrio óptico, destellos de luces y armonización de colores monocromo.

Aquí, entonces, la experiencia será inmersiva, participativa y sensorial, pues el espectador se enfrentará con una representación tridimensional interesante e inolvidable que pudieran llevar a ilusiones ópticas.

“Este nuevo módulo de ambiente de activación cromática posee 36 metros cuadrados de experiencia cinética o 34 metros lineales de obra objetual. Sus efectos ópticos en armonía, producto de la interacción de 21 colores, combinados magistralmente, harán de esta experiencia una extraordinaria representación de Venezuela ante el público visitante a esta LX Bienal de Venecia”, señala la ficha técnica de la obra.

El público como protagonista

El maestro Ravelo no ha dejado de interactuar con el público que se ha incorporado en la hechura de la obra, en la pinta del mural.

En el pabellón venezolano, él mismo se encarga de explicar en qué consiste todo el concepto artístico, así como el tema de los colores y el proyecto que ha estado llevando desde hace casi 50 años, en 1975, cuando comenzó esa maravillosa idea de creación colectiva en su natal Caripito del estado Monagas.

Y es que para Ravelo es importante la construcción de una obra de arte con participación comunitaria en cualquier parte del mundo donde él exponga, en este caso de parte del público de la Bienal de Venecia, en Italia.

De hecho, esta experiencia participativa la sigue llevando a cada una de sus exposiciones y se ha convertido en referencia nacional (por ahora) de gran impacto sociocultural, porque para él es significativo el hecho de que las personas se compenetren con el arte.

Así, entonces, hace que cada observador se convierta en protagonista en cada una de sus obras. De hecho, la misma tiene bases en la sociología y la psicología social, pues tanto arquitectos como trabajadores sociales han participado en el proyecto de Ravelo y se han dado cuenta de la importancia del mismo en la respuesta obtenida en los lugares donde han tenido la experiencia participativa.

Apenas hace 24 horas se inauguró el pabellón y el impacto en el público ha sido positivo y emotivo, tanto así que la experiencia promete que pueda ser replicada con gran repercusión en otras escalas fuera de Venezuela.

Así, entonces, la Bienal de Arte de Venecia estará abierta hasta el 24 de noviembre próximo. Luego de esta fecha, la práctica participativa se replicará en Caracas, en la Galería de Arte Nacional (GAN), en la avenida México, como se habría anunciado, así como la obra digital, la cinética y la línea del tiempo del maestro. l

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