La república parricida – Últimas Noticias
Con el título La república parricida. Fiesta, memoria y nación. Venezuela 1830-1842 el historiador Pedro Calzadilla Pérez presentó su último libro con la novel editorial La Letra que falta.
El trabajo es un valioso aporte para entender la configuración y uso del culto a Bolívar entre la clase dominante y su inserción en el proyecto nacional como símbolo identitario. Todo trascurrido en los años inmediatos a la disolución de Colombia y la creación de la República de Venezuela en 1830.
Calzadilla parte su disertación con la premisa de que el Estado de 1830 nació limitado de referentes históricos, más allá del 19 de abril y el 5 de julio que pronto tornó en fiestas patrias.
El pasado colonial español era repudiado con el uso deliberado de la Leyenda Negra para justificar la independencia y, no menos importante, la figura de Bolívar con el propósito de avalar la secesión de Colombia. Es aquí que el historiador introduce el concepto de parricidio como: “la aniquilación simbólica de Padre de la Patria, Simón Bolívar, llevada a cabo a través de la extirpación de la memoria bolivariana en el discurso dominante y oficial”.
El autor llega a conclusiones interesantes a medida que rastrea en las “políticas de memorias” la evolución que toman las referencias históricas vinculadas con la independencia, asociada esta última con el génesis de la nación.
Entre 1830 a 1840 Bolívar desapareció del discurso gubernamental por estar su imagen unida a la tiranía. Hubo voces aisladas como Páez en 1833 ante el Congreso, algunos sublevados de 1835, tenues brindis y escritos comedidos en prensa tributando a las glorias pasadas del Libertador, pero las pasiones y la inquina de sus adversarios en vida seguía con fuerza en el ambiente político.
No obstante, Bolívar era admirado por el pueblo y esto lo entendió Páez, quien venía de un sustrato popular, para iniciar una reivindicación temprana. Poco a poco la élite comprendió que la figura del Libertador era necesaria para la identidad de la nación. Fue el personaje dominante del proceso emancipador y de influencia continental, borrarlo de la memoria parecía contraproducente para el proyecto nacional que construían.
Sin duda, esto es solo un abreboca, de un libro novedoso, documentado e interesante sobre el uso del pasado en la forja temprana de símbolos nacionales.
