15 mayo, 2026
La Otan y el cine

Esta semana corrió como pólvora, en algunos medios y no pocas cuentas de redes sociales, unas supuestas y secretas reuniones entre altos personeros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) y guionistas y directores cinematográficos de Estados Unidos y Europa. El objetivo, según algunos despachos de prensa, es establecer alianzas estratégicas entre el máximo organismo militar de Occidente y entes o particulares que llevan adelante proyectos de producción audiovisual a gran escala.

Evidentemente, el mayor y más extendido ejército multinacional (europeo y norteamericano) busca “normalizar”, a través del cine, la televisión y el streaming, su papel de “defensa” (no de vigilancia y de intervención), su activa presencia en el hemisferio (asunto que en los últimos años se ha intensificado) e impulsar en los países miembros de la organización un incremento en el gasto militar.

Los primeros encuentros, celebrados a puerta cerrada en Los Ángeles, Bruselas y París, se hicieron públicos por la filtración de correos electrónicos y, según The Guardian, dichas reuniones ya han dado sus primeros frutos, pues ya hay varios proyectos en marcha que buscan cumplir con los primeros acuerdos. Según medios internacionales, una próxima reunión en Londres ha causado estupor e indignación en el gremio europeo. Por ejemplo, Alan O’Gorman, guionista de Christy, film que ganó el premio a la mejor película en los Irish Film & Television Awards de 2026, calificó las reuniones como un hecho “indignante” y abiertamente de “propaganda”.

“Me pareció una falta de tacto y una locura presentar esto como una especie de oportunidad positiva. Mucha gente, incluyéndome a mí, tiene amigos y familiares, o ellos mismos provienen de países que no pertenecen a la Otan, que han sufrido guerras en las que la Otan se ha involucrado y que ha fomentado”, dijo O’Gorman.

Esto devela una posible escalada de operaciones bélicas y desolación no solo para la región atlántica, sino también para el planeta entero. Ello, pues toda agresión a gran escala siempre viene acompañada de una intensiva campaña de normalización con el uso estratégico de narrativas mediáticas, que en este caso no solo buscan impulsar el incremento en el gasto militar de los países de la Otan sino también preparar el terreno cognitivo y emocional de los más afectados de las guerras: los pueblos.

Ver fuente