23 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

En realidad, en su esencia, es la misma de al menos del último cuarto de siglo en nuestro país, respaldada por su gran poder económico, con las voraces transnacionales de la comunicación como cabezas de playa de sus intentos por derrocar los Gobiernos que asomen algún tipo de apariencia progresista en nuestra región y en el mundo.

Justo al lado nuestro está el presidente de Colombia Gustavo Petro pegando lecos porque lo quiere asesinar o derrocar la misma oligarquía –y aunque él no se atreva a decirlo, el mismo Imperio– que quiere asaltar el poder en Venezuela.

Ah, pero él se pliega a sus mismos enemigos para exigirle al Gobierno del presidente Nicolás Maduro que “presente las actas” –cosa no establecida en nuestras leyes–, repitiendo como lorito la narrativa sediciosa. Tiene el rancho ardiendo, pero él voltea hacia acá.

Es la misma ofensiva que en Honduras intenta terminar con la gestión de la presidenta Xiomara Castro, cuyo esposo Manuel Zelaya fue derrocado hace 15 años por los mismos que la intentan tumbar, instalando Gobiernos que convirtieron a ese país en un narco Estado, tal el caso del anterior mandatario, Juan Orlando Hernández, condenado a prisión en el país cuyo Gobierno lo instaló en el poder. Es tal el cinismo, que ahora pretenden endilgarle similares delitos a ella.

En Venezuela, la joya de la corona, siguen montados en la misma farsa, siempre sobre el artificio del argumento del supuesto “fraude”, que manejaron desde el momento en el cual, sin importar quién fuera su abanderado –y a sabiendas de que no sería la inhabilitada, la que te conté– anunciaron su participación en el proceso electoral, que para ellos no importaba en absoluto.

La novedad es que de nuevo utilizaron a nuestro país como laboratorio para poner en marcha una nueva modalidad sediciosa, la del cybergolpe, manejando una inimaginable cantidad de dinero –que les sobra, por supuesto–, contando con una señora a quien la ambición por el poder le ha arrebatado cualquier pizca de escrúpulos, si es que alguna vez los tuvo. Todo en función de apoderarse de las riquezas de esta Patria.

Siguen así en el terreno internacional, moviendo a los mismos Gobiernos títeres –y a los que cuentan con pusilánimes como Petro–, a sus organismos serviles, a todos los tarifados a sus servicios, para una nueva autoproclamación. Y nosotros también debemos preparar la contraofensiva, pasando por una reestructuración interna. Pero ese es otro tema.

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