24 abril, 2026
La inteligencia peligrosa - Últimas Noticias

Geoffrey Hinton, uno de los connotados científicos de la inteligencia artificial, declaró hace poco que esta tecnología puede ser una herramienta de desinformación y un riesgo para la humanidad. Como arrepentido de su trabajo, advirtió que es una tecnología peligrosa porque “es difícil ver cómo se puede evitar que los malos actores la utilicen para cosas malas”. Dijo que su preocupación inmediata es que Internet se llene de información falsa, provocando que las personas ya no sean capaces de saber qué es verdad. Y algo más grave, teme que algún día esta tecnología pueda dar paso a las “armas verdaderamente autónomas”, como los robots asesinos que aparecen en las películas de ciencia ficción.

Este hecho noticioso deja mucho en qué pensar y por supuesto, nos lleva a la reflexión acerca de los países que pretenden dominar a otros utilizando la mayor violencia. Lo expresado por Hinton pareciera indicar que ya estamos a pasos de entrar a la llamada “inteligencia artificial fuerte”, lo que significa presencia de una inteligencia artificial que excedería las capacidades humanas. Pero hoy, en medio de esas declaraciones, nos preguntamos si existe algo más allá de la cantidad de ojivas nucleares creadas por la inteligencia deshumanizada que, sin ser un riesgo permitido, amenaza con llover muerte cruel sobre la tierra y la destrucción del planeta. Eso conmociona fuertemente y no es inteligencia artificial.

La Unesco definió la inteligencia artificial como un campo que implica máquinas para imitar funcionalidades de la inteligencia humana. De manera que esas combinaciones de algoritmos son para realizar tareas en beneficio de todos, sin causar daños a los seres humanos. Son máquinas para la vida que se traducen en sistemas que piensan como humanos y actúan como humanos, pero nunca serán humanos. En fin, la idea de esa máquina se remonta a la antigua Grecia y al día de hoy los científicos la desarrollan como inteligencia artificial, teniendo mucha importancia, por ejemplo, en sistemas avanzados de la medicina y diagnóstico de enfermedades. Sin embargo, la real malicia desnaturaliza esa tecnología y la utiliza para crear “ojivas” de la desinformación y otras aberraciones. En todo caso, la culpa será de la inteligencia humana que hace siglos viene deshumanizada y sin límites éticos, porque el hombre -se ha dicho- gracias a su saber causal puede prever efectos posibles de lo que hace.



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