25 abril, 2026
Banca Sombra - Últimas Noticias

La estabilidad económica es una condición macroeconómica caracterizada esencialmente por la ausencia de fluctuaciones extremas en los precios (baja inflación), crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB) y altos niveles de empleo.

Esta favorable y deseada condición se alcanza mediante las políticas fiscales y monetarias viables y prudentes, inmersas en una racionalidad estratégica del ámbito de la economía real y financiera, promoviendo un entorno predecible que fomente la inversión, fortalezca la confianza mediante la asimetría de información sensible y proyecte una planificación del desarrollo a largo plazo.

En tal sentido, a los fines de neutralizar disfuncionalidades que desencadenen crisis económicas, las cuales son una clara manifestación de inestabilidad económica general, derivadas de los descensos más o menos pronunciados de la producción total de bienes y servicios requeridos por el mercado consumidor, y que impactan de forma incremental y rápida el desempleo; es fundamental controlar la inflación, manteniendo las condiciones de niveles de precios estables y predecibles, evitando la hiperinflación o deflación.

Otra variable que contribuye a la estabilidad económica es el PIB, cuyo aumento constante y sostenible favorece el crecimiento económico, impulsa la población económicamente activa, elevando la tasa de empleo mediante el fomento del trabajo decente y productivo.

Desde la perspectiva financiera, mantener el equilibrio fiscal mediante el control del déficit público, la gestión de la deuda, el agenciamiento de los ingresos y los gastos del Estado son aspectos claves de la estrategia para viabilizar la sostenibilidad, y por ende, la estabilidad económica.

En cuanto al sector externo, el desplazamiento poco significativo de la tasa de cambio en el tiempo permite mantener el valor de la moneda dentro de rangos razonables, privilegiando la estabilidad en el flujo de la balanza comercial y de pago.

Lo anterior se complementa con medidas de carácter monetario instrumentadas por el Banco Central (política monetaria), recalibrando las tasas de interés y la oferta monetaria para contener la inflación, así como expandir o contraer la liquidez.

Por otro lado, el Ejecutivo instrumenta la política fiscal, regulando el nivel de gasto público y ajustando los impuestos para estabilizar la demanda agregada, manteniendo así las condiciones necesarias para la estabilidad económica.

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