La derrota de Europa – Últimas Noticias
Como el personaje de Nicole Kidman en la película Babygirl, Europa quiere lucir inteligente, firme y segura. Una mujer madura, exitosa y atractiva. El momento, empero, hace evidente que es una impostura.
Quiere mostrar un brillo que no tiene. Trata de disimular su oscuridad, la pesada historia de saqueos y genocidios con que ha llenado todos los rincones de la tierra y que pretende queden fuera de su tarjeta de presentación para mostrarse como civilizada, sofisticada, respetuosa y democrática.
En la película, casi como en una historia mitológica, la mujer interpretada por Kidman se descubre en una relación capaz de evidenciar las contradicciones, inconfesables para ella misma, que se ha esforzado por ocultar.
A la Unión Europea le ocurre así en su relación con Estados Unidos. Es como si estuviera atada intelectual y afectivamente a una nación desquiciada, que le maltrata y de la cual no sabe cómo separarse. Tiembla ante la perspectiva de no saber cómo actuar ante el mundo si se desprende del poder del que creía ser socia igualitaria.
Todo ocurre mientras que Rusia ha hecho valer su derecho a la seguridad, al impedir en Ucrania la expansión del bloque militar agresivo de la Otan, y ha defendido el derecho de rusas y rusos a vivir en tierras habitadas desde siempre por sus ancestros. El experimento fascista de Zelensky pretendía expulsarles de los pueblos donde están hundidas sus raíces.
Emmanuelle Todd, intelectual francés, había descrito ya el alcance de esta derrota. La predijo en su libro La derrota de Occidente, publicado en 2024. En sus páginas demuestra que la guerra la perderá la Unión Europea y, aunque no luzca tan evidente, la ganará Estados Unidos.
A juicio de Todd, la guerra de Ucrania es un conflicto montado contra Europa, dirigido a lograr los objetivos de bloquear las relaciones y el intercambio comercial y energético entre la Unión Europea y Rusia, lograr el dominio sobre el mercado energético europeo, acrecentar la dependencia militar de la región y obtener amplias ganancias para la industria militar de Estados Unidos.
Con su total carencia de estilo, Washington hace que esta derrota resulte más avergonzante. El personaje de mujer madura, segura y sabia, se esfuma ante el lenguaje del presidente estadounidense, quien le conmina a pagar por las bases militares impuestas desde 1945, a comprar más armamento y a renunciar a territorios para contribuir a la grandeza con que delira Trump.
