Krautcher, Duboisy Pinini – Últimas Noticias
En 1842, Simón Rodríguez nos pide que pensemos en nuestra revolución, que recojamos los materiales de nuestros pensamientos, que tengamos como cabecera Las sociedades americanas y la Defensa de Bolívar de su autoría. “Olviden que son obras de un americano, o bórrenles el nombre y pónganles John Krautcher, Denis Dubois o Pietro Pinini”.
Nuestros programas de estudio están llenos de hombres como Frederick Winslow Taylor y Henry Fayol, el gringo “padre de la administración científica” y el francés creador de la teoría clásica administrativa, bases del modelo capitalista occidental. El filósofo alemán Martin Heidegger fue miembro del Partido nazi entre 1933 y 1945. Para el filósofo griego Cornelius Castoriadis, el Partido Comunista soviético es un cadáver histórico: allí es el ejército quien detenta a la vez el poder y su prolongación ideológica.
La lista de los infaltables en las ciencias sociales de nuestras universidades está llena de franceses al servicio de una ideología reaccionaria empleada por la CIA en América Latina contra las revoluciones populares y contra los procesos independentistas, encabezada por gente como Michel Foucault, Jean-François Lyotard, Raymond Aron, Bernard Henri Lévi, Stéphane Courtois, Jacques Lacan, André Gluksman, Alain Finkilkraut, Eric Zemmour y Edgar Morin.
Este último, expulsado del Partido Comunista francés por traidor en 1948, es uno de los hombres más citados por nuestros tesistas. Participó en uno de los Congresos por la Libertad de la Cultura, tribuna de presión anticomunista fundada por la CIA en 1950. Edgar Morin, de 103 años de edad, es un filósofo oficial del imperialismo francés. El presidente Macron le otorgó la Gran Cruz de la Legión de Honor en el Palacio de los Elíseos y lo invitó a integrar su séquito en el viaje neocolonial que hizo en 2024 a Marruecos con el fin de cosechar los frutos del apoyo de Francia a la soberanía marroquí sobre el Sáhara lo que implica una política agresiva contra la República Árabe Saharaui Democrática.
Si en nuestras universidades aman tanto a Europa, enseñen a Imre Lakatos, a Karl Popper, a Bachelard, a Lenin, a Rosa Luxemburgo, a Gramsci, a Lorca. Pregúntense ¿Por qué cada vez más Marx es menos estudiado? ¿Por qué no se habla del irlandés Sean MacBride?
Duden siempre, lectores, cuando vean que el capitalismo occidental elogia y coloca en el pináculo del saber a un intelectual. Y piensen también por qué sabemos tan poco de Simón Rodríguez.
