23 abril, 2026
De San Remo a Caracas

No hay discurso más diáfano respecto a la complejidad del tiempo histórico que el que le escucho a Judith Valencia, ese “venían siendo”, ese pasado que es este ahora y que va a ser después, para explicar la geopolítica mundial desde el Plan Cóndor o la Alianza para el Progreso. También la cultura Caribe, Bolívar, Chávez-Fidel.

La unidad generacional y la estrategia imperial de la división de las generaciones, para esconder lo que es presente y es pasado y puede ser futuro. Pero no como una línea ascendente sino elipticoide, es decir, no elipsis perfecta, sino avances cíclicos o retrocesos o nada, ni adelante ni atrás. Además, lo hace desde un pensamiento totalmente complejo e inteligible, con datos, con hechos con historia, no con guarismos ininteligibles. Es lo más cercano que he escuchado para hacer una historia no eurocéntrica, no occidental y decolonial de verdad.

Los logros no son únicamente cifras macroeconómicas, poco entendibles, sino aquella mujer militante de la historia insurgente que era cachifa en los años 80 y hoy es profesora universitaria de la Unearte. La abuela que ahora puede leer con su nieto y orgullosa puede escribir y leer con el método Yo sí puedo. Como juega con el futuro que ya nos alcanzó, de aquella película de ciencia ficción Cuando el destino nos alcance. Recomiendo esa entrevista de la periodista Karen Méndez de Venezuela-News.com, en la que participa, también, el creador audiovisual Alberto Alvarado, maravillosos los tres, Venezuela y su larga lucha. Además de esa sabiduría tan aguda de Judith y su militancia de mujer imprescindible, con esa voz seductora total, me mata ver las fotos cuando desfilaba vestidos de Balenciaga en Mercedes Benz descapotados para recaudar fondos destinados a la Cruz Roja, en los que participaba también mi novia María Elena Lovera Machado, otra belleza de ñángara. El que no fuera revolucionario viendo a esas mujeres, estaba loco.

Cuántas chamas no me han dicho que sueñan con llegar a la edad de Judith con esa vitalidad. Qué será con esa capacidad de actualidad.

Ella se parece a Fidel cuando está en cualquier reunión, anota, estudia no es una arrogante o soberbia, vive aprendiendo y por eso puede seguir enseñando con tal pertinencia. Hablar de lo humano y lo divino con ella es una delicia. Su crítica al liberalismo y al progresismo. Su voluntad de seguir siendo la amenaza inusual y extraordinaria que es ella y la Patria.

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