22 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

Todas las mediciones de opinión a las cuales hemos tenido acceso en 2024 indican que la mayoría de los venezolanos —más de 84%— no estarían dispuestos a participar en ninguna manifestación callejera convocada por los sectores de oposición.

Esta es la posición generalizada cuando se les pregunta por su interés en formar parte en manifestaciones pacíficas. El número se reduce mucho más cuando se consulta sobre la posibilidad de movilizaciones que impliquen violencia.

Las experiencias de años anteriores han dejado una huella marcada en la memoria colectiva. Cada vez que los dirigentes de la derecha, que reciben órdenes desde sectores de poder en EEUU, han convocado a las calles apelando a un mensaje heroico para “escribir nuevas páginas de la historia”, el saldo ha sido nefasto.

En el año 2002, mientras se desarrollaba un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez, sólo en los alrededores de Miraflores hubo 19 manifestantes, entre chavistas y opositores, que fueron asesinados por francotiradores y policías metropolitanos comprometidos con la conspiración.

Los francotiradores capturados en el fragor de la batalla tenían nacionalidad salvadoreña, fueron liberados durante el breve gobierno de Pedro Carmona Estanga, es decir, formaban parte del golpe.

Luego en 2014, Leopoldo López, acompañado de María Corina Machado y Antonio Ledezma llamaron a La Salida, una andanada de protestas violentas que condujeron al asesinato de 43 personas en medio de acciones planificadas para generar una escalada catastrófica.
También en 2017 al menos 127 personas resultaron asesinadas en protestas violentas convocadas por extremistas y que “casualmente” se produjeron en municipios gobernados por alcaldes opositores.

Es curioso, ni en 2002 ni en 2014 ni en 2017, hubo una sola víctima entre los dirigentes convocantes a las manifestaciones, en resumen, ellos convocan, otros mueren.

Ahora, cuando se analizan las expresiones de avanzar “hasta el final” y “esto se acabó”, la lógica presupone una operación de tipo mercenario, paramilitar, una invasión extranjera, una maquinación de grandes proporciones dispuesta a ensangrentar las calles de Venezuela. ¿Es así, o es una nueva propuesta irresponsable, ilusoria, imaginativa de la extrema derecha?

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