¿Gringos socialistas?

Mientras la crisis en Estados Unidos se profundiza cada vez, un mundo subterráneo comienza a aparecer y a mostrar otra parte del país. Esta es una nueva legión de dirigentes políticos que está haciendo planteamientos antiestatus, y que apuesta por la calle del medio, a resolver los problemas sociales de la gente.
No debemos olvidar que es un país de 340 millones de habitantes, de los cuales 50 millones son consumidores de drogas y 100 millones padecen una enfermedad propia de la alimentación basura que comen: la obesidad mórbida. Hay que sumarle los 20 mil muertos (no oficial) que dejaron en Afganistán, y unos 400 mil que han regresado rotos, descompuestos, dañados por dentro y por fuera de las diferentes invasiones de los últimos 30 años, pero que no sirven para nada. No contemos a Vietnam, porque ya son ancianos. Y no debemos olvidar que sus cifras de 2023 arrojaron 50 millones de pobres, número que debe haber aumentado.
La mayoría de los alcaldes electos arrojan datos interesantes: son negros, latinos, o minorías étnicas, musulmanes, cristianos ortodoxos y autodefinidos como socialistas, como Mamdani, electo por Nueva York, quien no solo es socialista, sino anti-Trump. Otro común denominador en el mensaje es que “la vivienda no puede seguir siendo un negocio”, lo que obviamente tendrá un enfrentamiento directo contra las inmobiliarias, excesivamente agiotistas.
Por ejemplo, de los 22 candidatos de Minneapolis, 11 de los ganadores estaban apoyados por los Democratic Socialists of America. Entre ellos, Robin Wonsley, que impulsó leyes contra la discriminación y Soren Stevenson, que perdió un ojo por una bala policial durante las protestas por George Floyd. Stevenson venció tras perder en 2023 por solo 38 votos.
El alcalde corporativo Jacob Frey se reeligió por 6 puntos, pero su rival socialista, Omar Fateh, denunció que el Partido Demócrata le quitó su apoyo bajo presión de inmobiliarias y fondos de inversión.
En Atlanta, la sindicalista Kelsea Bond se convirtió en la primera concejala socialista de la historia de la ciudad, ganando con 64% frente al candidato del ladrillo. Su campaña nació contra el megaproyecto policial Cop City. Su lema: “Sin justicia social no hay seguridad”.
En Detroit, el exportavoz de Rashida Tlaib, Denzel McCampbell, un abogado y periodista negro, próximo a cumplir 40 años, ganó con casi 60% de los votos.
¿Marxistas ellos? Para nada. Pero pareciera que saben que un nuevo Estados UUUUnidos debe gestarse desde la raíz.
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