Gigantes tecnológicos están en la mira de Irán
El frágil alto el fuego acordado a última hora del martes pasado entre el Gobierno de Irán y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la mediación de las autoridades de Pakistán, ha dejado al menos por el momento en el aire la amenaza hecha por el país persa a varios de los gigantes tecnológicos instalados en la región, a los que considera cómplices de la guerra que desataron la nación norteamericana e Israel.
El 31 de marzo, el Cuerpo de la Guardia de la Revolución Islámica (Cgri) anunció a través de distintas plataformas, que incluyeron su canal en la red Telegram y la agencia de noticias Tasnim, que declaraba como “objetivos legítimos de guerra” a 18 empresas, por considerarlas “elemento principal en la planificación y el seguimiento de los objetivos de los asesinatos” de varias de las más altas autoridades iraníes, e incluyó el líder supremo, al ayatolá Alí Jameneí.
“Aconsejamos a los empleados de estas instituciones que abandonen inmediatamente sus lugares de trabajo para salvar sus vidas. Los residentes en las inmediaciones de estas empresas terroristas en todos los países de la región también deberán abandonar sus instalaciones en un radio de un kilómetro y dirigirse a un lugar seguro”, remarcaron en el documento, en el cual enfatizaron la necesidad de prevenir tales riesgos ante la inminencia de los ataques en represalia.
De esa manera, la guerra iniciada por EEUU e Israel cobró nuevas dimensiones, trasladándose a un terreno distinto, pues las compañías mencionadas se ubican no solamente en las naciones involucradas directamente como agresoras, sino también en varias de las que se encuentran en Oriente Medio, al alcance de la ofensiva con misiles y drones de la República Islámica, como se probó en los días siguientes.
Las empresas. En el listado emitido por el Cgri, las 18 empresas declaradas como objetivos militares fueron Amazon (sus centros AWS), Google, Microsoft, Meta (Facebook/Instagram), Apple, Oracle, Adobe, Intel, Nvidia, HP, Dell, Cisco, Palantir, Spire Solution, la emiratí G42, Boeing, Tesla, General Electric y la entidad financiera J P Morgan.
Las amenazas no tardaron en hacerse realidad: a comienzos de este mes, los centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en Baréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU) fueron destruidos, según las fuerzas iraníes, mientras en Dubái sus autoridades reportaron un “incidente menor” por la caída de escombros al interceptar un ataque contra la sede de Oracle en la ciudad de Internet. El Cgri también afirmó haber atacado instalaciones en Israel relacionadas con Siemens, Telecom y AT&T.
Entre las consecuencias inmediatas estuvo que, tras los ataques a las sedes de AWS, se informó que los sistemas de respaldo fueron desactivados, registrándose el colapso de sitios web de bancos, procesadores de pagos y servicios al consumidor en toda la región.
Además, esos bombardeos a las sedes de AWS y Oracle provocaron el aumento en los costos de los servicios de ciberseguridad, mientras que las empresas tecnológicas ahora pagan primas mucho más altas a las aseguradoras, lo cual obviamente encarece los software comerciales como el de Adobe o Microsoft 365.
Esas amenazas y los riesgos que implican han obligado a retrasar entre cuatro a seis semanas el lanzamiento de productos como los de Apple o Samsung, pues dependen de componentes que o son fabricados en la región o son transportados por esas rutas que actualmente están en medio de la guerra.
Según distintos analistas, de prolongarse el conflicto, con las amenazas incluidas, servicios dependientes de la nube como el streaming, almacenamiento y software podrían experimentar incrementos en sus cuotas mensuales para compensar los gastos extras generados. Expertos han apuntado que las tecnológicas podrían desviar sus inversiones en centros de datos hacia otras regiones con mayor estabilidad.
La inteligencia artificial también está en la guerra
El uso de la inteligencia artificial (IA) también ha sido un elemento sustancial en este conflicto y es una de las razones de las amenazas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica contra los gigantes tecnológicos.
De hecho, se le ha llamado la “Primera Guerra de los Algoritmos”, en la cual Israel ha usado la IA para procesar petabytes de datos de vigilancia, redes sociales y señales de inteligencia, que le permiten la posibilidad de “marcar” a individuos con posibilidades de ser operativos militares.


Las autoridades iraníes sospechan que en los ataques que condujeron a los asesinatos del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y otros altos mandos, fueron utilizados estos medios para precisar el momento exacto en que los sistemas de interferencia (jamming) del país persa fueran más débiles.
La República Islámica ha señalado a empresas como Microsoft y Google de facilitar sus nubes para los cálculos masivos de hackeo en los sistemas de la red eléctrica y el agua y de proporcionar la capacidad de procedimientos para que los “algoritmos de muerte” funcionen en tiempo real.
En respuesta, estas compañías han activado protocolos de defensa de “tiempos de guerra”, coordinados con el Comando Cibernético de EEUU y el Mossad de Israel.
60 empresas son cómplices de Israel según un informe
En julio de 2025, la relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, presentó un informe titulado “De la economía de la ocupación a la economía del genocidio”, en el cual mencionó a más de 60 empresas y entidades financieras que han actuado en complicidad con el régimen sionista de Israel para la matanza de miles de palestinos desde 2023.
Ese informe fue utilizado por Irán como sostén político y jurídico para calificar a tales empresas como “objetivos legítimos de guerra”, con el argumento de que contribuyen con infraestructura tecnológica y militar para los ataques en su contra de EEUU e Israel.
En el comunicado emitido por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica del pasado 31 de marzo, empresas como Google, Microsoft, Amazon o Palantir, entre muchas otras, fueron declaradas como “compañías terroristas espías” susceptibles de ataques.
La misma Albanese dijo que la estrategia de destrucción y el uso de la inteligencia artificial empleada en el genocidio en Palestina se ha utilizado en los bombardeos de las fuerzas militares estadounidenses e israelíes contra los territorios de Irán y Líbano, por lo cual Teherán ha respondido con ataques a centros como el de Amazon.


