19 abril, 2026
¿Le creerán a Elon Musk?

El educador estadounidense John Franklin Bobbitt, considerado el padre de la teoría curricular moderna, propuso en 1918 en su libro The curriculum que el currículo debe enfocarse en las necesidades de la sociedad y preparar a los estudiantes para sus futuros roles laborales. El currículo por competencias, como tal, nace en 1973 a raíz de la publicación en American Psychologist del artículo Testing for competence rather than intelligence (Poner a prueba la competencia en lugar de la inteligencia) del psicólogo estadounidense David McClelland. Posteriormente, proyectos como Deseco, en diciembre de 1997, y Tuning, en 1998, a raíz de la Declaración de La Sorbona, impulsados por la Ocde y por la Unión Europea han consolidado el enfoque de competencias en la educación superior y la definición de competencias clave.

En 1954, Rómulo Gallegos dicta una conferencia en la Universidad de Nuevo León, en Monterrey. Habla de “un criterio de exagerado pragmatismo que tiende a prevalecer en la docencia norteamericana y conforme al cual solo serían recomendables las enseñanzas de aplicaciones prácticas a lo materialmente útil”.

Los estudiantes que egresan bajo este modelo están formados para crear “¡mecanismos, artefactos! desde los que nos sirvan para encender un cigarrillo, hasta los que nos permitan destruir pueblos enteros en obra de segundos”. Para el expresidente venezolano, este modelo educativo “es la deshumanización total de la cultura, el absoluto menosprecio por todo lo que sea afinamiento de espíritu o adorno de inteligencia”; es “el antihumanismo campando por los fueros de la mano”.

Gallegos, en su rol de maestro, dice: “Yo hablo ante jóvenes que en esta universidad cultivan su inteligencia y educan su sensibilidad para las funciones orientadoras del pensamiento mexicano y, con la fe en la juventud a que me acostumbraron mis iniciales ejercicios docentes, asumo la actitud aconsejadora: ‘No prostituyas la dignidad intelectual’.

Ni ahora, prestándoles tus entusiasmos a las equivocaciones a que le induzcan los interesados en mantener la confusión de los auténticos valores morales, con las falsas ideas rectoras de conducta que tiendan a adueñarse de tu fe, ni mañana tus ejercicios de razón y de justicia para cohonestarles sus atropellos a los violadores de los derechos humanos, a los traidores de la confianza que en ellos hayan depositado los pueblos”.

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