Futuro de suprema felicidad – Últimas Noticias
Venezuela, como muchos países, ha vivido una larga marcha hacia la libertad y la igualdad. Sinuosa decía alguien. Una palabra un tanto blanda para indicar la complejidad violenta del proceso histórico. En realidad, no son valores diferentes éstos y otros como la seguridad, la justicia y la solidaridad que acompañan a un estado general que Bolívar denominó Suprema Felicidad. Consiste, en primer lugar, en tener las condiciones, medios y oportunidades para resolver la vida material en términos de dignidad humana, sea lo que sea que entendamos los y las venezolanas por esto. No es Marx, ni otro pensador que yo sepa. Fue Bolívar quien lo planteó.
No es un guarismo impuesto por un órgano internacional, ni Gini, ni jalabonini, nini, nini. Aquí a nadie le gusta eso de tener que agachar el lomo, aunque haya sus partidas de jalabolas, muy peligrosos, por cierto. A los venezolanos y venezolanas han tratado de doblegarnos durante 200 años, más o menos como trataron de hacerlo durante los 300 años anteriores y doblegaron a las élites rapiñeras, porque nadie es rico por su trabajo sino por la explotación del trabajo y recursos de otros, desde la encomienda y la esclavitud hasta el trabajo online con el apoyo del poder armado y mucha ideología.
Aquí la gente no quiere puesticos, se están pidiendo, exigiendo condiciones y oportunidades para sembrar, para hacer su casa, para poner su taller, su comercio, su vaina…Ha luchado 500 años para estar en mejores condiciones materiales de vida. Que ahorita no se puede que vamos a hacer el proyecto: ¡Vamos a dale! Tenemos una noción inmediata del hacer, sabemos que hemos pasado un periodo duro. Sí, ya listo las pasamos, eso nos sirve para saber cómo no dejarnos joder otra vez por ahí.
En 1989, el pueblo salió a buscar su suprema felicidad a los coñazos. Esto políticos de mierda no entendieron nada. Necesito una nevera, me la llevo; carne, me llevo esta res, un televisor, una licuadora. Ahí nadie estaba tratando de hacerse rico, ahí se les dijo a las élites, ah no tengo la manera de tenerlo por las buenas, será por las malas; eso no fue un robo colectivo, ni una gran jodedera, ese fue el método yo sí puedo decimonónico.
Con las sanciones la manera ha sido la emigración. Como dice el Puma: “Tengo derecho a ser feliz”. Ambos momentos han sido durísimos. Nosotros no sabemos vivir con miedo, que nadie se equivoque. Vamos a lograr la Suprema Felicidad ¡Eso es dándole!
