Entender la colonia (XIII) – Últimas Noticias
Hemos dicho que no hay que confundir el proceso de independencia de Venezuela y de la América española con la descolonización. Y menos aún creer o pensar que “colonizar” y “colonización” tienen su origen en el apellido de Cristóbal Colón.
Nos gustaría finalizar esta brevísima serie “Entender la Colonia” insistiendo en que las raíces, la “construcción” y constitución histórica-cultural de los invasores europeos (España, Portugal, Francia, Holanda, Gran Bretaña, etc) llegados al “Nuevo Mundo” son una amalgama, “profundamente arraigadas las experiencias acumuladas de la tradición espiritual judeocristiana, las herencias de las civilizaciones antiguas del Cercano Oriente, Grecia y Roma, y los diversos sistemas políticos, sociales y económicos de Europa occidental”.
En el caso que nos ocupa, podemos inferir que los invasores y colonizadores españoles, debido a sus estructuras o esquemas mentales, no estaban adiestrados para comprender el complejo mundo al que habían llegado. Su historia era una dinámica de guerra, sangre, conquista, poder, miedo, propiedad, riqueza, reyes, príncipes, bárbaros, religión, tributos, hacienda, impuestos, imperios, etc.
No fue un encuentro de “dos mundos”, ni de cancillerías, ni ministros de relaciones exteriores, ni de intercambios culturales, para realizar bajo aceptación mutua lo que hoy conocemos como estudios de análisis comparativos, sociológicos, etnológicos, antropológicos, etc. En otras palabras, no eran sabios ni estudiosos los que vinieron al “Nuevo Mundo”.
Su objetivo de origen fue de conquista y colonización: dominio, apropiación, expoliación de territorios, recursos, sometimiento y transformación cultural, espiritual, económica, de naciones aborígenes milenarias y totalmente desconocidas para los invasores y colonizadores europeos.
La ingeniería social en el proceso “ulterior” de la colonización, además de los aportes hechos en los artículos anteriores, “implicaba la necesidad de organizar la fuerza de trabajo indígena, la recolección de los tributos. Era necesario asegurar el control y la estabilidad política de la población aborigen y española. ¡Ah! y, sobre todo, garantizar el flujo constante de materia prima, oro y plata para la Corona.
¿Podemos hablar de descolonizarnos sin conocer la milenaria historia sociocultural de nuestros pueblos aborígenes?
