28 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

“El primer enemigo es la conspiración permanente de los factores de poder del norte, para disolver la idea de Patria. Y el segundo enemigo, son los enchufados. ¿Qué es un enchufado? Un corrupto, un degenerado, alguien que se ha aprovechado del poder que le ha dado la Revolución para beneficiarse en lo personal, para traicionar al pueblo”, así lo dijo nuestro presidente, Nicolás Maduro. Y apunta bien.

Aunque el personaje ha sido tomado como un personaje de la narrativa opositora, existe. Y uno hasta lo conoce. Por supuesto, son varios y de varios tipos. Y no se parece a los millones de personas que tienen en un empleo público su negra fuente de sustento. Ni se parece tampoco al chavista auténtico.

Es más bien un disimulado, de los que a buen árbol se arriman. Si está en el tope, apenas sabremos de él cuando nos cuenten cuánto se robó. Muchos otros andan por ahí y puede que uno los identifique en la ropa cara o la camionetota, que todos se imaginan de dónde salió. En todos los casos, tiene cara de “pide lo que quieras que yo pago”. Y el contraste con las penurias que hemos pasado durante los años más duros y las limitaciones que aún padecemos lo denuncian.

Eso de la vocación de servicio no va con él, o con ella, porque también las hay enchufadas. Es más bien el chance, el creerse que con el cargo ya le salió la oportunidad de ponerse por encima de los demás y mirar con repugnancia al prójimo. “Si le dicen que ya está hecho, es porque no está; si le dicen que no se preocupe que ya va a estar listo, es porque ni siquiera ha empezado”, los denunciaba Chávez. Porque son parte de una cultura prolongada, que no entiende de derechos sino de privilegios. Que está acostumbrado (o acostumbrada) a que “yo me lo merezco”, y entonces persigo la cámara y estiro el pescuezo para que me tomen en cuenta y si hago, es para que crean (“ese hombre si que le está echando”, cuando en realidad se las está echando). Ni les importan los demás ni creen en nada que no sea su propio beneficio.

Uno sabe que anda por distintas partes, que a veces no son sinvergüenzas completos, pero que se apuntan como candidatos. Son de los que cabalgan por la vida, bajo la consigna de que el que no tiene no vale, llenos de envidia y oportunismo, pues como se sabe no pueden confiar en ellos ni sus compinches. A esos hay que combatir.

centrodescolonizacionvzla.wordpress.com

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