17 abril, 2026
En el corazón (II)

El célebre guitarrista e investigador musical Alirio Díaz, ubica la referencia más antigua que se conoce de la vihuela o guitarra pequeña con el nombre de “Cuatro” en la novela «Peonía» escrita por Manuel Vicente Romero García y publicada en 1890. Allí aparecen indistintamente los términos “cuatro” y “guitarrita” para nombrar al mismo instrumento. Díaz aclara que para esos años también aparecen los poemas del médico, trovador y hábil cuatrista larense, Juan José Bracho, titulados «Mi cuatro» y «Cantares de mi cuatro» publicados en Carora, en su revista “La Guirnalda”. Por cierto, muchos investigadores han ubicado en el estado Lara, el asentamiento y evolución de la vihuela hasta alcanzar la forma definitiva de nuestro cuatro. También es en esa zona que vamos a encontrar las otras variantes del instrumento como el “Cinco”, el “Cuatro y medio” y el “Requinto”, sin embargo, la que más se difundió en el territorio fue la de cuatro cuerdas.

Tal como lo hace Romero García en su novela, el término guitarrita o guitarra pequeña está presente en documentos, coplas, poemas y letras de canciones hasta finales del siglo XIX y principios del XX. En la Biblioteca Nacional, por ejemplo, hay un manuscrito de un manual “para la guitarra pequeña” que corresponde al período finisecular. Ya para esa época el cuatro era instrumento asimilado en la mayoría de las fiestas tradicionales del calendario festivo venezolano, así como para acompañar a los distintos géneros de nuestra música tradicional.

En el siglo XX se consolida el término ”Cuatro” y aparecen los solistas del instrumento, siendo Leoncio Narvarte el primero en presentarse en una sala de conciertos, primero para complementar la presentación del guitarrista Paraguayo Agustín Barrios (!932) y luego, en un concierto exclusivo (1933).

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