En el corazón (I) – Últimas Noticias
El galeón español San Andrés partió de Sevilla el 20 de abril de 1529 con una variada provisión de mercancía para la venta entre lo que se encontraba un lote de 15 vihuelas. La embarcación llega al puerto Nueva Cadiz de Cubagua en julio de ese año. Las vihuelas eran instrumentos de cuerda cuya ejecución principal era el rasgueado, al contrario del punteado del laúd de origen árabe que en estas tierras acabó convertido en bandola. Lo más seguro es que se trataran de vihuelas de cuatro órdenes, es decir, de cuatro cuerdas dobles cuyo uso era para acompañar las melodías que cantaban los aventureros con oído para entretener al resto de la compañía.
Se trata sin duda del documento más antiguo que testimonia la presencia de ese instrumento por estas tierras, lo que no niega que haya habido vihuela y ejecutantes en los barcos que empezaron a llegar 30 años antes, en 1498, a las costas de lo que luego conoceríamos como Venezuela.
Lo cierto es que la vihuela o guitarra llegó a tropicalizarse hasta el punto de ser fabricada utilizando taparas para el cuerpo y paulatinamente fue abandonando la doble encordadura debido, tal vez, a las condiciones climáticas de estas tierras que no permitían estabilizar la afinación de cuerdas hechas de tripa de animal.
En la obra “Las sabanas de Barinas” un militar británico, Richard Longeville Vowel, que sirvió a la causa de la independencia entre los años 1817 y 1822, cita al conjunto de arpa, vihuela y maracas que acompañaba a las tropas como el más popular en esa región. La descripción que hace de la vihuela coincide, sin duda con la del cuatro.
En algún momento, a finales del siglo XIX dejaron de llamarlo guitarra pequeña y empezó a conocerse como Cuatro, Y hasta el sol de hoy es el sonido que todos los venezolanos llevamos en el corazón. Continuará.
