En «Dieciocho otra vez», Netflix repite fórmula del bucle de tiempo
El cine está repleto de películas que presentan, a partir de diversos géneros, la historia de alguien atrapado en un bucle de tiempo. “Si tuviera 30”, “El día de la marmota”, “El día de tu muerte”, son sólo algunas. En la mayoría de estas, el o la protagonista revive el día de su cumpleaños sin descanso. Con esta premisa, Netflix estrenó recientemente “Dieciocho otra vez”, una película sueca en la que una mujer de 40 años regresa a su adolescencia. Lo hace tras sufrir un accidente mientras buscaba lógica y sentido al caos de su vida.
Si bien no es para nada creativa la idea, la historia de Amelia parece particular y es entretenida. La mujer que fue la más popular del bachillerato -a diferencia del resto de compañeros- se sembró en su pueblo y se conformó como dependienta de una tienda. Arribando a sus cuatro décadas, se da cuenta que detesta su presente. Inconforme y malcriada acabará incluso perdiendo el único trabajo que tiene. En su desdicha, se cruzará con una excompañera a la que hacía bullying. La historia de estas dos mujeres, en su etapa de adolescencia, marcará el curso de la historia y dará espacio a la transformación.
Es así como tras entender que hizo muchas cosas mal, Amelia decidirá desenterrar una caja donde escondió de niña, junto a su mejor amiga, su deseo más grande. Cuando se dispone a leer el de su amiga es atropellada por un camión. Inconsciente despierta 22 años antes, el día que celebra sus dieciocho.
Tiempo de reconciliarse
Su primer amor, su mejor amiga, sus padres e incluso sus profesores se repetirán como disco rayado cada vez que despierte. Todo para que esta mujer vaya descubriendo lo que hizo mal en el pasado y que debe cambiar pensando en un mejor futuro. Las oportunidades le permitirán descubrir el verdadero valor de la amistad, la lealtad, el respeto y el amor.
La aventura, que se engulle veloz porque es bastante corta (una hora 25 minutos), es un verdadero tributo a los años 2000 en toda su estética. Las guionistas de la serie “Jóvenes altezas” están detrás del emotivo guion y Tindra Källström se la come como en el papel protagónico. Una historia que cautiva desde la aceptación y reconciliación que se puede lograr con uno mismo, dirigida por Jonatan Etzler.
