18 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

Eran los primeros días de enero de 1945 y una amenaza se cernía sobre el samán de la Trinidad o de Catuche. Encerrado en un patio oscuro y rodeado de garajes, el árbol amigo en la lírica de Rafael María Baralt estaba en peligro de ser derribado.Por lo visto, ni antaño ni hogaño los espléndidos y nobles árboles de Caracas han contado con muchos amigos.

La primera noticia que se tiene sobre la preocupación legislativa para proteger a estas especies vegetales la encontramos en las actas del cabildo cuando en 1591 se dictó la prohibición de cortar cedros sin licencia. Pues bien, con la finalidad de salvaguardar uno de los primogénitos del samán de Güere se desplegó una intensa campaña de prensa a favor del árbol centenario, por iniciativa del para entonces novel cronista de la ciudad, el narrador, ensayista y periodista de extensa y reconocida trayectoria Enrique Bernardo Núñez.

Consistió en la primera gestión en defensa de los valores culturales del “fértil valle del Guayre” sobre la base de la primera ley municipal que abordaba la preocupación por el patrimonio cultural capitalino.

Esta normal local es la Ordenanza sobre Defensa del Patrimonio Histórico de la Ciudad de Caracas, aprobada por el ayuntamiento en la sesión del 18 de diciembre de 1944, el primer instrumento local de su género en el extinto Distrito Federal y el país, el cual estuvo vigente hasta su reforma en 1992.

Define al patrimonio cultural de Caracas como “el conjunto de valores culturales que se relacionan con su historia, la tradición y el ambiente de la ciudad”, concepto de vanguardia que definió las manifestaciones culturales inmateriales con al menos tres décadas antes que la propia Unesco.

Con esta ordenanza se crea el cargo de cronista de la ciudad, cuyo nombramiento y remoción son atribuidos a la corporación municipal. Nombrado en la sesión del 15 de enero de 1945, Núñez se había estrenado con éxito en su faceta de defensor del patrimonio histórico citadino. A dos días de su designación, en una entrevista publicada por el diario El Nacional el 17 de enero de ese año, Núñez manifestó que no concebía el papel de cronista de Caracas como un encasillamiento en el pasado. “…cuidar de ésta como parte de la historia de la ciudad es cuidar de una herencia. Nos interesa porque forma parte del paisaje de nosotros mismos”.

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