29 abril, 2026
El Plan Parker - Últimas Noticias

El presidente de Venezuela, general Cipriano Castro, mantenía conflicto legal con la compañía estadounidense New York and Bermúdez Company por su financiación a la Revolución Libertadora del banquero Manuel Antonio Matos. El asunto llamó la intervención del gobierno de Theodore Roosevelt, el cual había establecido su famoso corolario del gran garrote o big stick. Esta política exterior avalaba la intervención en cualquier país del hemisferio que atentase contra los intereses de Estados Unidos.  Fue así que el gobierno de Roosevelt intervino en Cuba dos veces (1898-1902; 1906-1909), República Dominicana en 1905 y Nicaragua en 1909.

En el caso de Castro, quien se negaba a resolver el asunto de la compañía de asfalto en tribunales internacionales, el Secretario de Estado John Hay comisionó al capitán Frank Parker la elaboración de un plan de invasión. Consistió aquel en tomar la capital con 7.000 marines. Parker, encubierto, recorrió Caracas y La Guaira entre 1904 y 1905. Allí calculó que la ocupación sería exitosa con la ayuda del ferrocarril inglés. El plan fue presentado al gobierno pero el Secretario Hay falleció al poco tiempo y el Senado negó a Roosevelt tomar medidas militares contra Venezuela.

El argumento del Senado fue que no había base para intervenir Venezuela por una querella con una compañía privada, la cual había financiado una revolución interna. La prensa norteamericana arremetió en sus editoriales contra Venezuela para buscar acciones drásticas. El senador Cullhom, Presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado,  decía: “Castro necesita una paliza”. Roosevelt escribía al Secretario Root: “Hemos sufrido una gran cantidad de fechorías a manos de Venezuela. He llegado el momento en que debemos tomar medidas”. No obstante, el gobierno de Estados Unidos aprovechó la división entre Castro y Gómez para proteger a este último. El 19 de diciembre de 1908 Gómez desconoció a Castro y los Estados Unidos envió a petición de los conjurados una flota a La Guaira para salvaguárdalos.

De esta manera, Teddy Roosevelt acabó con Castro y logró un gobierno amigable a sus intereses con Gómez. En el exilio, Cipriano Castro nunca reconoció que Gómez tuviera el valor para dar el golpe y sentenció. “Todo es culpa de los Estados Unidos”.

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