El peligro de ser intenso (15)
Mientras nuestra alcaldesa de la Gran Caracas, la almiranta Carmen Meléndez, habla de libros en la sala Gloria Martí, navega en su infancia por Ana Isabel, una niña decente, de Antonia Palacios, los gringos, imperturbables, le siguen la corriente a la demencial Maricori y sus huestes, que sin haberse metido ni un chucho de mafafa, los aúpan con el frenesí característico de los guapos oferentes en los lupanares exquisitos de las misses desahuciadas, después de no ser elegidas.
El Gerald Ford, un portaviones atómico, lo traen para acá, apoyar su carga de marines terrestres contra nuestro territorio. Solo que lo frenaron en las costas de Marruecos. Y lo vuelven arrancar más alantico y así. Van acercándose a nuestro mare nostrum caribano.
Regalo de Navidad. Santa Claus a bordo. Esperemos que al Marco rodado del rubio amañado no se le haya ocurrido aplicarle una porque Santa inventa. Mover ese aeropuerto ambulante y marino es viajar a lo que no se les ha perdido, aunque el propósito, robarnos y saquearnos, sea para ellos maravilloso. Eso es mucho combustible Donald. Si no vamos a hacer más que una exhibición aérea en las costas del Caribe, pa’ asustá. Así decía la negra Hortensia cuando yo le contaba cuentos de terror a mis primitas y terminaba asustado y escondido con ellas.
Así las cosas, decía Óscar Yanes, al prepararse asestar una puñalada trasera, todos se miraban de reojo y ante la hambruna de los trabajadores de la administración Trump, los demócratas aprobaron el billete para que se normalizara la cosa, sin seguridad social. Sigan deambulando los fentanilicos zombies de las ciudades gringas y muriendo los enfermos más vulnerables de la pobreza extrema. Se cumple el neomalthusianismo, mientras el TPS hace rodar máscaras en el Doral mayamero. Por eso también destrozan peñeros y asesinan a sus tripulantes. Empobrecidos pescadores que reniegan de sus canoas. Omeros Derek Walcott. Preludio del 2002. Quieren que les hagamos el mandado.
Enviándonos a unos rencorosos frustrados con los mercenarios. Provocarnos para que se cumpla la tercera ley de Newton. Acción y reacción. Una lucha fratricida para llegar con su ayuda humanitaria a salvarnos. Vaya truco. Recuerden. Todo 11 tiene su 13. Así o más intenso y peligroso.
