17 abril, 2026

El papa León XIV llegó a Camerún y pidió mayor lucha contra la corrupción

El papa León XIV llegó a Camerún y pidió mayor lucha contra la corrupción

El papa León XIV solicitó este miércoles a los dirigentes de Camerún un «examen de conciencia» y una «transparencia en la gestión de los recursos» que permita «romper con la corrupción». El pontífice pronunció estas palabras durante su primera jornada de visita oficial, en un acto celebrado en el palacio presidencial frente a Paul Biya.

El jefe de Estado camerunés, de 93 años, acumula ya 43 años en el ejercicio del poder, un contexto que marcó el tono crítico del discurso papal. Durante este encuentro, que representa la segunda etapa de su gira africana tras su paso por Argelia, el papa recordó las heridas del conflicto civil que afecta al país desde 2017.

La guerra entre el Ejército y los insurgentes anglófonos mantiene en vilo a la nación por la marginación que siente este sector frente al Gobierno central francófono. Ante esta realidad, León XIV lanzó un nuevo llamamiento para detener los enfrentamientos “con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados».

La urgencia de la integridad ante la pobreza extrema

El pontífice estadounidense centró gran parte de su mensaje en la crisis social que atraviesa Camerún, donde el 26,7 % de la población vive en la pobreza a pesar de la riqueza en petróleo y gas. León XIV subrayó que «la transparencia en la gestión de los recursos públicos y el respeto al Estado de derecho son esenciales para restablecer la confianza».

Para el papa, el autoritarismo y la falta de integridad desvirtúan la función pública y profundizan la desigualdad en la región. «Es hora de atreverse a hacer un examen de conciencia y dar un valiente salto cualitativo. Las instituciones justas y creíbles se convierten en pilares de estabilidad», aseveró el pontífice ante las autoridades.

También recordó que la seguridad nacional nunca debe servir como excusa para el atropello de las libertades individuales. Según sus palabras, la autoridad pública debe ser un puente y su ejercicio «debe ejercerse siempre respetando los derechos humanos, uniendo rigor y magnanimidad».

Un llamado a liberar el corazón de la sed de ganancia

En un país que ocupa puestos críticos en los índices de percepción de la corrupción, el papa insistió en que el Estado debe priorizar a los más vulnerables. «Para que se afiancen la paz y la justicia es necesario romper las cadenas de la corrupción, que desfiguran a los dirigentes, quitándoles autoridad.

Es necesario liberar el corazón de esa sed de ganancia que es idolatría», afirmó con contundencia. Esta denuncia busca sacudir las estructuras de un sistema cuestionado por diversas organizaciones internacionales.

León XIV también reivindicó el trabajo de las asociaciones civiles y las ONG, muchas de las cuales enfrentan bloqueos gubernamentales en Camerún. El papa destacó que estas organizaciones, junto a líderes tradicionales y grupos de mujeres, desempeñan un papel «insustituible en la construcción de la paz social». Según el pontífice, son estos actores quienes acompañan a las víctimas y fomentan la mediación local cuando surgen las tensiones más graves.

El papel de la mujer y las tradiciones religiosas en la paz

El discurso finalizó con un reconocimiento especial a las mujeres camerunesas, a quienes describió como artífices incansables de la paz a pesar de sufrir violencia y prejuicios. El papa invitó al gobierno a otorgarles mayor peso en la toma de decisiones, pues su compromiso constituye un «freno a la corrupción y a los abusos de poder».

Asimismo, defendió que las tradiciones religiosas africanas inspiran solidaridad cuando no las distorsiona el «veneno de los fundamentalismos». Para cerrar su intervención, León XIV instó a fomentar el diálogo ecuménico en una nación donde el 50 % de los ciudadanos profesa el cristianismo.

El papa confía en que la política y la diplomacia pueden apoyarse en fuerzas morales para prevenir la radicalización. «La política y la diplomacia pueden valerse de fuerzas morales capaces de apaciguar las tensiones, prevenir las radicalizaciones y promover una cultura de estima y respeto», concluyó el pontífice.

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