El loco de la luna
Se nos rompió el amor. Ya no tenemos la luna para enamorar porque al loco de la Casa Blanca le dio por robarse la luna. No le basta con la imposibilidad de robarse la tierra y está haciendo planes para cogerse el satélite más preciado de todo el mundo. Para 2030 todos vamos a tener que pagar una suscripción en dólares para poder ver la luna, además de que pondrá allí una base atómica desde la cual pueda atacar cualquier parte del globo terráqueo.
Es una medida inteligente de parte de los genios que acompañan al Trompas, ante la desdolarización de la economía mundial, basada en el petrodólar que está haciendo aguas ante cada sanción, cada bloqueo y cada acto de piratería que está cometiendo el imperio gringo. Creará el lunadólar para mantener la hegemonía financiera. Esa que se le está rompiendo con la férrea resistencia de Venezuela, a pesar del sufrimiento que causan las medidas unilaterales, las amenazas militares, la piratería, los asesinatos extrajudiciales y la insólita declaración de que le robamos yacimientos, tierras y petróleo, cuando lo que hizo en 1975 fue pagar exorbitantes cantidades por chatarras y otorgarles la comercialización y el manejo técnico a las transnacionales, dejando la posibilidad de privatización abierta, lo cual ocurrió en los años 90.
Hemos dicho que Venezuela está en el centro de la multipolaridad, un acto digno y soberano, pero peligroso y doloroso. Aunque necesario, porque hay que demostrarle al mundo que cayó en las garras de un monstruo y debe desprenderse. ¿Cómo puede permitirse que todo el sistema financiero esté en manos de un solo país? ¿Que Estados Unidos pueda sacar a un país del Swift? El monopolio financiero, político y militar es una incongruencia mundial.
Si Estados Unidos se ha destapado ante el mundo pirateando en el Caribe, haciendo uso de la fuerza, es porque ya no le han resultado todas las agresiones de sanciones y bloqueos disfrazados de legalidad. Porque las mentiras sobre la falta de democracia, el narcoterrorismo y que le quitamos la chupeta al niño Jesús, ya no le dan resultado. Devolviéndose al imperialismo primitivo y brutal de cañoneras. No creo que los países del mundo vayan a quedarse tranquilos, pero los y las venezolanas no vamos a calarnos al cobarde guapo de barrio.
De manera que al Trumpas y sus genios no les quedará otra que tratar de quitarnos la luna, creyendo que nos quitará el amor. Pobre Estados Unidos tan lejos de la luna y tan cerca de Trump y su cartel.
