El Esequibo, camino secreto para la anexión de América del sur a los Estados Unidos (6)
Era lógico que se iniciara bajo el gobierno Delgado Chalbaud-Pérez Jiménez una acción sobre el Esequibo y anti OTAN como la que diez años después traería el derrocamiento de Pérez pero no sucedió así, algo lo frenó, obviamente la creación de la OTAN el año siguiente, 1949, marcando un cambio de énfasis en la política norteamericana.
X Conferencia interamericana
Los planes expansionistas norteamericanos reaparecen en 1954, fecha de reunión de la próxima Conferencia Interamericana, la X. Los Estados Unidos van a invadir a Guatemala para derrocar el régimen de Jacobo Árbenz, que ha nacionalizado a la United Fruit, por cierto la compañía bananera del Macondo de García Márquez, y creado una red ferrocarrilera que desarrolla al país, y necesitan que toda América Latina se retrate detrás de ellos. Para la Conferencia se estrena el escenario esplendente del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, con sus paneles de Calder y su modernismo, aunque según la erudita Judith Valencia, que actuaba como estudiante subversiva contra la Conferencia, el escenario fue la actual sala de historia de la Biblioteca de la UCV. Pero surge un problema, el delegado colombiano, Darío Samper, lo narrará en un libro: La X Conferencia Interamericana de Caracas ante los Pueblos del Continente, que es básicamente la transcripción glosada de las ponencias leídas por los delegados. Los dictadores en general y Pérez Jiménez particularmente, aunque manifiestan estar muy contentos con el golpe anticomunista en Guatemala, quieren también sacarle jugo antibritánico a la reunión. Exigían que en la redacción del motivo argüido para tumbar a Árbenz, en vez de la redacción original que dice «penetración comunista en el continente», se escriba «penetración extracontinental en el continente». O sea, en vez de quedar descrita como intolerable la sola penetración soviética, se nombra también a la Gran Bretaña, que es tan extracontinental como Rusia. Pretenden pues que esta intervención contra Árbenz cree una justificación para una futura acción venezolana en la Guayana Británica. Una acción argentina en las Islas Malvinas quedaba igualmente justificada, y así sucesivamente se podía mirar a Jamaica, Curazao y Belice, el punto más caliente porque era un tapón justamente a Guatemala.
Es un evidente mensaje a Foster Dulles de que tal vez no se aprobará el apoyo a la acción en Guatemala si no se aprueba la cláusula antibritánica. Se llega a una fórmula redaccional de consenso, la Resolución 96 sobre colonias y territorios ocupados en América, en la cual se proclama la solidaridad continental «con las justas reclamaciones de los pueblos de América en relación con los territorios ocupados por países extracontinentales». Y se procede a atropellar y saquear a Guatemala.
Detalle significativo es que cada delegado extranjero lleva de regalo una caja de libros de tema histórico que elogian la vinculación aliancista de Venezuela con los Estados Unidos.
Rómulo Gallegos denunciará el atropello al frágil país, devolverá a Truman una condecoración que le había conferido. Lo ilustre de la figura galleguiana presenta el gesto en su calidad moral, sin embargo debe recordarse que el atropello había implicado apoyo al dictador que lo había derrocado.
Salió la gran ola árabe
En 1956 salió la gran ola árabe que había predicho Moreno Huérfano: Gamal Abdel Nasser nacionaliza el Canal de Suez, en respuesta, Inglaterra y Francia, accionistas del canal, invadieron Egipto y Masiva derrota fue la de los egipcios. Los diarios pintaban al David judío esgrimiendo la honda, victorioso, y al gigante Nasser tambaleándose con la frente herida. Pero al trío de vencedores le aguardaba una sorpresa. Actuó el primer ministro ruso Nikita Kruschev y les anunció desde Moscú que tenían 72 horas para abandonar territorio egipcio. Los británicos impetraron ante el presidente Eisenhower las obligaciones norteamericanas de solidaridad pautadas en la carta de la OTAN y en otras de «Defensa del mundo libre contra el comunismo».
¿Qué hacen los estadounidenses? ¿Amenazan al ruso, como buenos tíos fuertes de los invasores? Nada de eso. Eisenhower dijo a los ocupantes de Egipto que debían salir a la brevedad posible de un territorio donde nunca debieron poner los pies. El mensaje era que muy torpes habían sido sirviéndole a Nikita Kruschev el perfecto pretexto para aparecer como el héroe salvador de los árabes. Con humillante retirada tuvieron que salir de Egipto ingleses, franceses y judíos. El motivo de la anti-otanista conducta de Eisenhower debió ser el miedo a una ola que estaba corriendo sobre el Medio Oriente, una ola inmensa de popularidad llamada Gamal Abdel Nasser. La nación árabe despertaba con este nombre y este discurso. Esta circunstancia fue leída por Pérez Jiménez como señal favorable a su plan, siente que es llegado el momento de dar su gran golpe, que denomina «cuadrar el mapa». Cuadrar el mapa significa recuperar trozos perdidos por Venezuela en la Guayana Esequiba, como se verá en el próximo artículo de esta serie.
