22 abril, 2026
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Caracas, 31 de marzo de 1836. Sir Robert Ker Porter (1777-1842), Encargado de Negocios de Su Majestad Británica, dibujaba en Caracas el escudo nacional por solicitud de Manuel Felipe de Tovar, miembro de la comisión del Congreso delegada para tal elaboración.

Refería así el diplomático británico en su diario el sábado 26 de marzo: “El señor M.F. Tovar vino a verme para pedirme consejo y ayuda en la confección de un escudo de armas para la República; y al hablar de los emblemas más convenientes le dije que le haría un boceto para que lo presentara en ambas cámaras”. Cinco días después volvería a apuntar: “Jueves Santo. Atareado todo el día dibujando el nuevo escudo de Venezuela como República, cuyo diseño la comisión nombrada por el Congreso actual me ha pedido que haga como favor, amparada en muchos cumplidos no poco halagüeños para mí”. El 4 de abril anunciaba haber culminado el dibujo y enviado a Tovar.

Ker Porter fue un diplomático muy estimado por la elite gobernante y conocido por sus dotes como dibujante. Había llegado a Venezuela como cónsul en 1825. Fue retratista de Páez en 1828, pintó paisajes, dibujó animales y dejó un valioso diario con pormenores de la vida política y cotidiana de Venezuela hasta 1841.

La elaboración del escudo era un requerimiento en esos días para un Estado que nacía y procuraba de símbolos propios que tributaran a la identidad nacional. No tenía Venezuela un blasón oficial como país. La vecina Nueva Granada había aprobado el suyo el 9 de mayo de 1834. El decreto vigente aquí era el del 14 de octubre de 1830, el cual designaba provisoriamente como escudo de armas al de la antigua Colombia con la variante de que las cornucopias estaban vueltas hacia abajo y en parte inferior tendría una orla con la inscripción Estado de Venezuela.

El 18 de abril de 1836 el Congreso derogó el decreto del 14 de octubre de 1830 y aprobó el nuevo escudo. Cabe decir que en 1834 la Cámara del Senado proyectó un diseño que sirvió de base para la creación del blasón definitivo en manos del diplomático inglés.

Carmelo Fernández, pintor y sobrino del general Páez, recibió la tarea del Gobierno de realizar algunos cambios como dirigir la cabeza del caballo hacia la derecha y dibujar el modelo que se pondría en circulación.

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