El Ejército Rojo frenó a Hitler
La gran victoria de Rusia sobre Alemania el 9 de mayo de 1945, de la que se cumplieron 80 años, constituyó uno de los más destacados acontecimientos del siglo XX, que comenzaron al finalizar el XIX con la guerra de Estados Unidos contra España en 1898, mediante la cual el naciente imperio yanqui se hizo “dueño” de Cuba, Puerto Rico, en el Caribe, que aumentó con Panamá al desprenderse de Colombia en 1903, y áreas del Pacífico con las Filipinas, y otras islas, aumentó su poderío militar, económico, que siguió incrementándose mucho más con la Primera Guerra y lo elevó con la Segunda, pero vino a ser en Rusia, donde la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas triunfó en la Batalla de Stalingrado, con lo cual el poderoso ejército alemán, por decisión de su líder, Adolfo Hitler, cambió su rumbo y decidió atacar a la Urss, fundada por Lenin (Vladimir Ilich Ulianov) y al mando del duro José Stalin.
Hitler estructuró uno de los ejércitos más poderosos conocidos hasta aquel entonces, veamos: “3 millones de soldados agrupados en 148 divisiones, 3.000 tanques, 6.000 cañones, 2.000 aviones de combate, irrumpieron en el territorio soviético en tres frentes en la madrugada del 22 de junio de 1941, con los objetivos de conquistar Ucrania, Leningrado y Moscú (…), los rápidos avances de las fuerzas de Hitler hicieron temer los éxitos en el frente occidental; sin embargo, ese empuje pronto comenzaría a ser más lento hasta detenerse seis meses más tarde, a las puertas de Moscú… “.
La realidad histórica señala que fue allí donde el Ejército Rojo frenó al poderío alemán a un costo superior a 27 millones de víctimas, que llevó a Hitler a suicidarse cuando los soviéticos fueron los primeros en entrar a Berlín y ondearon la bandera con la hoz y el martillo. La celebración de tan importante victoria, a la cual el imperio yanqui ha tratado de restarle su gran valor, la determina la gráfica en donde aparecen el primer ministro británico Winston Churchil, el presidente de USA, Franklin D. Roosevelt y el jefe soviético José Stalin.
Por ello, tenemos que hacer un reconocimiento a la participación de nuestro presidente Nicolás Maduro entre la inmensa cantidad de jefes de Estado que asistieron a la celebración de los 80 años, y fueron recibidos por el presidente Vladimir Putin, e igualmente destacar que sin ese triunfo de la Urss, hoy ondearía en algunos países europeos, africanos y latinoamericanos la insignia del nazi-fascismo.
