24 abril, 2026
El cuidado masculino - Últimas Noticias

Los hombres le prestan cada vez más atención a su imagen y se preocupan por lucir bien. Hacen dietas, utilizan antiarrugas, y se hacen liposucciones. Los que prestan atención a su físico ya no son metrosexuales. Son machos coquetos.

Si para las mujeres el cuidado de la piel es fundamental, los hombres no se quedan atrás.

La piel de los hombres es distinta a la de las mujeres, por lo tanto, sus hábitos de higiene y cuidado deben ser diferentes. Es por ello que en la actualidad diferentes firmas cosméticas han sacado al mercado productos y tratamientos exclusivos para uso masculino. Y es que la piel masculina es un 24% más espesa que la de la mujer, por lo que, al mismo tiempo, es más resistente, más firme y envejece más tarde, pero en ocasiones lo hace de manera más brusca.

Otro factor a tener en cuenta es la cantidad de grasa cutánea, que es mucho mayor en el hombre y por razones hormonales (niveles más elevados de testosterona) tiende a tener más brillos e imperfecciones y la piel de las mejillas y del cuello tiene una mayor tendencia a la deshidratación y la sequedad, ya que está sometida constantemente al afeitado.

BAJO CUERDA

Los hombres, a diferencia de las mujeres, prefieren y tienden a elegir los tratamientos no quirúrgicos y poco invasivos. Las aplicaciones de botox, para eliminar las líneas de expresión del tercio superior del rostro y los rellenos en los surcos y arrugas más profundas son los procedimientos más solicitados por ellos; además de pequeñas “refrescadas”; limpiezas de cutis, shocks de vitaminas y ácidos, y los tratamientos para las manchas también forman parte del cronograma.

Apuntando estos procedimientos a un rejuvenecimiento facial total sin cambiar la expresión facial natural del rostro, cosa a la que temen horriblemente los hombres, por tanto la idea es hacer “un refrescamiento facial” que se vea muy natural para evitar que “la gente se dé cuenta”, que es lo que más piden los hombres cuando acuden a nuestra consulta”, explica la especialista consultada.

VIDA EN LOS OJOS

La expresión del rostro es un componente de la personalidad; sin embargo, una marcada gesticulación suele adelantar y acentuar arrugas poco favorables que se unen a las propias del envejecimiento. Los ojos y su contorno son la parte más expresiva del rostro del hombre, por tal razón unos párpados caídos, arrugados o hinchados pueden afectar su apariencia y dar le a su cara un aspecto de cansancio o de poca salud.

Para su tratamiento se combinan diferentes técnicas con la finalidad de eliminar ese aspecto cansado que tanto los afecta. “En este caso, el tratamiento de láser periocular permite corregir estas secuelas del paso del tiempo, en 1 a 3 sesiones, sin necesidad de sacar al paciente de circulación, reduciendo progresivamente las bolsas de los ojos, levantando el párpado caído y eliminando las pequeñas arruguitas”, señala la esteticista Maruja Sánchez.

Si existen arrugas de expresión como las que aparecen en la frente, el entrecejo y las patas de gallina, estas pueden eliminarse o prevenirse con la aplicación botox, que, aunque su efecto es temporal (4 a 6 meses) su administración repetida arroja resultados mucho más duraderos. “Es una muy buena alternativa para quien no desea someterse a un lifting de la frente”, indica la especialista consultada, quien acota que el procedimiento se realiza en unos 20 minutos; se coloca en dosis y puntos muy específicas para no cambiarle la forma a las cejas, ni la expresión natural del rostro.

EL TIEMPO TOCA A LA PUERTA

En ellos las arrugas suelen comenzar a aparecer a partir de los 30-35 años con las (para algunas chicas) “interesantes patas de gallo” alrededor de los ojos seguidas progresivamente de pérdida del cabello, aumento de la papada, flacidez de las mejillas, redundancia en la piel de los párpados (ptosis palpebral), aparición de bolsas en el párpado inferior, surcos cada vez más profundos y marcados en la frente, el entrecejo y patas de gallo, pérdida de la elasticidad y flacidez de la piel.

Las pecas marrones más pequeñas (denominadas léntigos solares) comienzan a emerger con un tono más fuerte, proliferando rápidamente y haciéndose cada vez más grandes y oscuras, pudiendo aparecer también vasos sanguíneos en la capa superior de piel, tomando además un tono más opaco.

A su vez, las líneas en las esquinas de la nariz y la boca, -denominadas pliegues nasolabiales-, pueden comenzar a profundizar. Los labios se hacen más delgados, la punta de la nariz se inclina, y los músculos alrededor de la mandíbula se hacen más rígidos, lo que provoca una acumulación localizada de grasa alrededor de la boca y debajo de la pera (la papada, con un gran componente genético).

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