Dos golpes contra la Constitución
Hoy quiero decirles algo de importancia histórica con relación a la Constitución de 1999, la que pretendieron derogar por acto de fuerza en el año 2002 mediante el golpe militar que impuso a Carmona y fue derrotado cuando el pueblo salió a las calles para rescatar a Chávez y restablecer la efectiva vigencia de la Constitución.
Igualmente trataron de derogarla mediante el golpe parlamentario que ejecutó la Asamblea Nacional electa en 2015, de mayoría opositora, mediante el llamado “estatuto para la transición” que pretendía tumbar a Maduro. Es decir, la Constitución de 1999, de corte esencialmente popular porque ha sido la única que históricamente nació de una asamblea nacional constituyente y luego refrendada mediante el voto popular, ha recibido los embates de la derecha, nacional e internacional, pero no han podido derogarla a pesar de estos dos golpes de Estado: el militar y el parlamentario. A este último golpe quiero hacer referencia.
La Constitución de 1999 se corresponde con el constitucionalismo moderno cuya característica esencial es la subordinación de la legalidad misma a la Constitución, por lo que puede decirse que cambian las condiciones de validez de las leyes. Ya no dependen de la forma de su producción sino de la coherencia de sus contenidos con los principios constitucionales. De manera que el acto de la Asamblea de 2015 de hacer interpretación del artículo 333 para elaborar ese “estatuto de la transición”, es un acto de arbitrariedad porque la Asamblea Nacional no tiene competencia para interpretar la Constitución. Ese “estatuto” significó un golpe parlamentario porque la Constitución de 1999 nos dio un Estado Constitucional de Derecho, que no es un sistema de Estado Legislativo de Derecho, como el que representó la Constitución de 1961 que permitía al Poder Legislativo interpretar las normas constitucionales. El máximo y último intérprete de la Constitución es el Tribunal Supremo.
El llamado “estatuto que rige la transición”, que aún es bandera de la oposición golpista, abrió puertas a los ataques contra la soberanía del país y permitió los bloqueos y sanciones, el despojo de Citgo y de Monómeros, del oro y activos venezolanos en Europa y América, todo mediante el robo, la apropiación y la corrupción de opositores. Estas son las consecuencias nefastas del golpe parlamentario contra la Constitución Bolivariana de 1999, la de Chávez.
